Andrew Me senté observando al viejo Thomas, habla sin poder detenerse, como si me importara acaso lo que está diciendo. No es difícil darse cuenta porque mi padre lo protege tanto, es un pendejo que solo busca la aprobación de los demás. La música de afuera hace eco y las ganas de reír comienzan a hacerse presentes. Es claro que aquel niñito se trajo una serenata para descrestar. Como se nota que no sabe lo que le gusta a las mujeres, que una simple serenata no hace absolutamente nada, que a las mujeres únicamente les gustan las joyas, el dinero y las invitaciones lujosas… eso sí, descresta a cualquiera. Escucho que los músicos se detienen, me pongo de pie y reviso la hora, no puedo perder tanto tiempo aquí, pero para hacerlo realista tenía que montar todo este teatro. Camino hacia

