Andrew Cierro la puerta abruptamente notando como ella me mira un poco desconcertada. Me subo rápidamente por el otro lado y en ese momento ella estalla. —¿Quién se cree? ¿Cómo se le ocurre sacarme así de mi casa? —No me creo absolutamente nada. Soy su dueño, así que deja de ser pataletas o tendrá que afrontar las consecuencias. —Por lo que veo usted es un infeliz que solamente se la pasa amenazando a los demás. ¿Eso le hace sentir satisfecho? —No, en realidad no me hace sentir satisfecho amenazar a los demás, lo que me hace sentir satisfecho es poder cumplir mis amenazas. Así que si no quiere saber que tan lejos puedo llegar, no tiente al destino. Ella abre la puerta del carro para poder bajar, en verdad está colmando mi paciencia. Está llevándome el límite… la jaló del brazo

