CAPÍTULO DIECINUEVE Catalina avanzaba sigilosamente por las cavernas, el brillo de la luz de las paredes oscuras le daba una naturaleza inquietante. Las sombras se alargaban en sombras extrañas que no siempre parecían tener algo que ver con la luz. Después del ataque de los observadores, Catalina no se acercaba a ellas, recelosa de que no la atraparan. —La gente viene por aquí a veces —dijo Lisare en voz baja—. Intentan consultar con la piedra. —¿Consultar con ella? —preguntó Catalina. Pensaba que solo sería una piedra. ¿Cómo consultabas con una piedra? —La piedra de la sombra está conectada a todas las sombras del mundo —dijo Lisare—. la gente viene a hacer preguntas y a ver lo que ella ve. Muchos no sobreviven. Los que lo hacen… —¿Qué? —preguntó Catalina mientras continuaban avanzan

