CAPÍTULO VEINTE Lucas tenía la mano apretada alrededor de la espada del espíritu que sostenía, sintiendo un poco de miedo mientras la criatura se acercaba. No miedo por sí mismo, pues él confiaba en las habilidades que había aprendido de sus maestros de espada, sino miedo porque podría no ser capaz de hacer lo que sus hermanas necesitaban que hiciera. Miedo por Elanora también. estaba detrás de él, con una expresión serena como si tuviera una confianza total en el talento de Lucas para protegerlos a ambos y después hacerse cargo de la bestia. A pesar del poco tiempo que hacía que la conocía, Lucas pensaba en ella, en lo maravillosa que era, en lo mucho que deseaba protegerla y en el beso que habían compartido. Lucas dio un salto hacia delante para enfrentarse a aquella cosa descomunal,

