bc

La chica silenciada (Un thriller de suspense FBI de Ella Dark – Libro 4)

book_age12+
detail_authorizedAUTORIZADO
4
SEGUIR
1K
LER
assassinato
Sombrio
FBI
polícia
drama
bxg
mistério
brilhante
terre réaliste
crime
like
intro-logo
Sinopse

«UNA OBRA MAESTRA DE THRILLER Y MISTERIO. Blake Pierce hizo un magnífico trabajo desarrollando personajes con un lado psicológico tan bien descrito como para sentirnos dentro de sus mentes, seguimos sus miedos y queremos que tengan éxito. Lleno de vueltas de tuerca, este libro te mantendrá alerta hasta el final de la última página».

-- Libros y reseñas de películas, Roberto Mattos (sobre Una vez desaparecido)

LA CHICA SILENCIADA (un thriller de suspense FBI de Ella Dark) es el libro #4 de una nueva serie muy esperada del autor de best-sellers, y de los autores mejores vendido de USA Today, Blake Pierce, cuyo best-seller, Una vez desaparecido (de descarga gratuita), tiene más de 1.000 críticas de cinco estrellas.

A la agente del FBI Ella Dark, de 29 años, se le presenta la gran oportunidad de alcanzar el sueño de su vida: entrar en la Unidad de Crímenes de Conducta. Ella tiene una obsesión oculta, ha estudiado a los asesinos en serie desde que sabía leer, devastada por el asesinato de su propio padre. Ha adquirido un conocimiento enciclopédico de cada asesino en serie, cada víctima y cada caso, gracias a su memoria fotográfica. Destacada por su brillante mente, Ella es invitada a unirse a las grandes ligas.

Cuando aparecen clientes asesinados en sus coches, parece que una prostituta rechazada se está convirtiendo en una asesina en serie. Ella ve reminiscencias de ello en muchos casos anteriores, y está segura de entender el modus operandi de esta asesina.

Pero cuando la asesina ataca de nuevo y la sorprende, Ella se da cuenta de que todo lo que creía saber era erróneo.

¿Ella podrá salvar a la siguiente víctima antes de que sea demasiado tarde? ¿Y podrá aprender a dejar de lado todo lo que sabe y confiar en sus crecientes instintos?

Un thriller policíaco apasionante y desgarrador protagonizado por una agente del FBI brillante y atormentada, la serie de ELLA DARK, es de un misterio fascinante, repleto de suspense, vueltas de tuerca, revelaciones, y con un ritmo vertiginoso que te hará seguir pasando las páginas hasta altas horas de la noche.

El libro #5 (LA CHICA DESAPARECIDA) y el libro #6 (LA CHICA BORRADA) de la serie ya están disponibles.

chap-preview
Pré-visualização gratuita
PRÓLOGO
PRÓLOGO El oficial Madeley detuvo su patrullero en el estacionamiento vacío frente al restaurante de Jan y apagó el motor. Recién había pasado de la medianoche en una fresca noche de abril, y las calles de Towson estaban iluminadas por un manto de estrellas y el brillo de neón del interior del nuevo lugar de descanso favorito de Madeley. Tuvo que reírse para sus adentros. Si alguna vez hacían un programa de televisión sobre su carrera policial, esta era una noche que no aparecería. Los programas de policías no mostraban las noches como esa. Había sido una tarde de papeleo seguida de la búsqueda de un perro perdido, al que Madeley había encontrado en una hora bebiendo alegremente de un arroyo cercano. Poco después, había atrapado a un par de adolescentes fumando hierba en la antigua rampa de patinaje cerca de Middle River y los chicos habían jurado que no volverían a hacerlo si se las dejaba pasar esta vez. Madeley sabía que era una promesa vacía, pero los dejó ir de todos modos. Había delitos mucho más graves de los que preocuparse y, vamos, ¿qué chico no se había fumado una leve calada en algún momento de su adolescencia? La noche había sido uno de esos turnos que se confunden con el resto. A las dos de la madrugada se marcharía a su casa y seguiría contando los días que le quedaban para jubilarse. Faltaban poco más de trescientos días para que pudiera cobrar su generosa pensión de policía y empezar a construir la casa de sus sueños en Carolina del Sur. Todo estaba al alcance de su mano ahora, estaba tan cerca que podía oler la madera y la pintura fresca. Pero por el momento, Madeley se bajó del coche y se armó un cigarrillo. Observó a unos cuantos camiones que circulaban por la autopista, enormes en tamaño, pero escasos en número. Había algo bastante relajante en el sonido de un motor rugiendo en la distancia, algo que sin duda echaría de menos cuando emigrara al campo. Se colocó el cigarrillo detrás de la oreja y se dirigió al restaurante de Jan. Era la tercera vez en dos semanas que visitaba aquel lugar y, si la dueña ya no hubiera sido su amiga, habría sospechado que le echaba nicotina a los gofres. Madeley abrió la puerta, y saludó con la cabeza a la mujer rubia y bajita que limpiaba las mesas. —Buenas noches, Jan. Sí, he vuelto a por más —dijo. Ella se guardó el paño en el bolsillo del uniforme y luego se puso la mano en la cadera. —¿Otra vez tú? ¿No tienes tipos malos que perseguir? Madeley levantó las manos en señal de rendición. —Oye, estoy en mi descanso aquí. Me echarás de menos cuando me vaya. —Eso sí que lo haré. Déjame adivinar, ¿gofres? ¿Con sirope y plátanos para empezar? Solo había otros dos clientes en el restaurante, así que Madeley pudo elegir dónde sentarse. Se trasladó a una cabina cerca de la ventana para poder vigilar su patrulla. —Ya lo sabes. Soy un animal de costumbres. Jan dejó su spray de limpieza sobre una mesa y se acercó a Madeley. Bajó la voz hasta llegar a un susurro. —¿Podrías acercarte al mostrador, John? —preguntó. Algo en su tono parecía un poco raro. Antes de que Madeley pudiera responder, Jan ya había llegado hacia allí. Él la siguió y se sentó en uno de los taburetes pegados al mostrador. —¿Qué pasa? —preguntó él. Desde el otro lado, Jan se inclinó. —Tengo un pequeño problema. Madeley observó a su alrededor para asegurarse de que los demás comensales estuvieran lejos como para poder escucharlos. —¿Un problema? ¿Qué pasa? —Hay un todoterreno en la parte de atrás. Una cosa grande y negra. Cristales tintados y cosas así. Ha estado aparcado allí durante cuarenta y cinco minutos. —¿En la parte de atrás? —preguntó Madeley—. No vi ningún todoterreno cuando llegué. Jan negó con la cabeza. —Hay otro estacionamiento al otro lado. Es sobre todo para el personal, pero de vez en cuando algún tipo termina estacionando allí. Madeley adivinó hacia dónde se dirigía con eso. —¿En qué estás pensando? Jan levantó las cejas. —¿De verdad necesitas que te lo diga, cariño? Dama de la noche, probablemente con algún tipo casado. Piernas abiertas, finge hasta que el tipo llega. ¿Sabes lo que quiero decir? Como Madeley pensaba. Las paradas de descanso como esta eran un lugar popular para que las trabajadoras sexuales ejercieran su oficio. El flujo constante de conductores de camiones constituía un lugar lleno de presas fáciles. —Iré a echar un vistazo —dijo Madeley—. ¿Seguro que no pertenece a uno de los tipos de aquí? —Segurísima. Esos dos señores son camioneros —dijo Jan, señalando con la cabeza en dirección a los comensales—. Ninguno de ellos tiene un todoterreno. Otro trabajo fácil, pensó Madeley. Detener a las prostitutas en pleno acto era algo habitual por las noches y, una vez que eran descubiertos, ambas partes solían dispersarse con bastante rapidez. Madeley siguió a Jan hacia la zona de la cocina y luego a través de una salida de incendios hacia el estacionamiento. —Los gofres te estarán esperando cuando hayas terminado —gritó Jan. Madeley le hizo un gesto de aprobación. Examinó la zona y encontró el todoterreno n***o aparcado lejos de los otros dos coches del mismo estacionamiento, dos coches que Madeley supuso que pertenecían al personal del restaurante. Por lo que Madeley podía ver, no había ninguna otra razón para que un vehículo aparcara allí, a no ser que las otras plazas de la parte delantera estuvieran ocupadas, que no era el caso. Se acercó más, buscando cualquier signo revelador de que la gente del interior estuviera copulando. Si se sacudía de un lado a otro, si había extremidades desnudas pegadas al cristal. En ese momento no había indicios de tales cosas, pero la noche era una buena tapadera. Madeley se acercó, con la esperanza de que la presencia de un uniforme de policía pudiera asustar a quienquiera que estuviera dentro para que se mostrara. Eso era lo que solía ocurrir. No tuvo esa suerte. No esta vez. Madeley golpeó con fuerza la ventanilla del acompañante y esperó. Inmediatamente, algo le pareció raro. Los agradables aromas del restaurante ya no se introducían en sus fosas nasales. Ya no había olores reconfortantes de pastelería frita. Aquel mundo parecía estar a kilómetros de distancia. Podría llamarse a eso el sexto sentido de un oficial de policía, pensó, pero había algo raro en esta situación. El aire de la noche le heló la sangre normalmente caliente. Pasaron diez segundos sin que nadie se diera a conocer. Madeley se asomó, se rodeó la cara con las manos y miró hacia el interior del vehículo, pero el tinte de alta calidad hacía imposible cualquier tipo de reconocimiento. Lo único que vio fue su propio reflejo. Pero, aun así, algo le decía que el interior no estaba vacío. —Soy el oficial Madeley, de la policía estatal de Maryland. Por favor, identifíquese. Usted está estacionado en un área privada. Nada. Madeley suspiró. En el mejor de los casos, podría tratarse de un conductor agotado. En el segundo mejor de los casos, se trataba de un vehículo abandonado. Tiró de la manija de la puerta y, por un milagro inesperado, la puerta se abrió de golpe. El olor llegó primero, como siempre. Luego hubo un momento de incredulidad, seguido de la terrible constatación de que aún faltaba lo peor. Madeley contuvo la respiración, pero de todas formas el aroma metálico de la sangre le invadió los ojos, los oídos y las papilas gustativas. Era inevitable. Sacó su linterna y la dirigió hacia el coche y, con treinta años de experiencia a su favor, Madeley creía que ya no había imágenes que pudieran escandalizarlo. No había ningún acto demasiado depravado, ninguna gesta inhumana que pudiera devastarlo más allá de las cosas que ya había visto. Pero cuando vio el cuerpo sentado en el asiento del conductor, destrozado, mutilado y sangrando como un animal destripado, se dio cuenta de que estaba muy equivocado.

editor-pick
Dreame-Escolha do editor

bc

Jaque Mate Amor

read
4.3K
bc

Casada con el Billionario Desalmado

read
26.6K
bc

La niñera del hijo del CEO.

read
2.2K
bc

CRUELMENTE ENGAÑADA

read
19.4K
bc

La traición de mi compañero destinado y mi hermano

read
291.5K
bc

Rechazada y Abandonada

read
8.8K
bc

Sobornando la Venganza del Billonario

read
14.7K

Digitalize para baixar o aplicativo

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook