—¿Te habías dormido? —dijo sonriendo. —No, ¡Qué va!, ¿Qué dices? —respondí aun sorprendido por lo que me había pasado. —¡No sé!, es que tu pregunta me ha extrañado, si ya llevamos un montón de horas aquí metidos, y se te ocurre preguntar sobre qué hacemos, pues refugiándonos de lo que está cayendo hay fuera —me contestó. —Sí, ¡Ahora me acuerdo!, ¡No sé!, me habré quedado traspuesto, será por el calorcito de la hoguera, parece que esta noche, no va a dejar de llover. —Sí, también me ha parecido eso a mí. —Mira, si estás cansado lo dejamos y nos dormimos —me dijo Violeta. —No, ¡Qué va!, es que como te habías quedado tan callada, había pensado que ya no me querías contar más. —Mira, es que siempre, el fuego me ha encantado, ¡Tiene algo!, no sé cómo decirlo, como algo mágico, hace que m

