―¡Algo así! ―dijo aquel ser. ―¿Algo así? ―Yo no estaba muy conforme con la explicación y le volví a preguntar―. ¡Dinos exactamente, en qué consistiría esa acogida de la que nos hablas!, y ¿por qué tendríamos que hacerla?, porque si se supone que sois tan inteligentes y tan poderosos, ¿para qué nos vais a necesitar?, ¡eso me parece absurdo!, ¡sabes, creo que todo esto es una broma! ―Has tenido muchos años de tu vida para pensar en nuestro primer encuentro, y creo que a pesar de haber buscado mil y una explicación, ninguna de ella te ha agradado, solo la realidad, ¡yo puedo comunicarme contigo!, o bueno como en este caso con todos los presentes, pero vosotros no podéis hacer nada para impedirlo. ―¿Cómo va a ser así? ―dijo indignado ese viejo militar al que la poca paciencia que aún le que

