Lolis por fin pudo atravesar esa puerta que tampoco quería cruzar, y él se quedó pensando mientras miraba la televisión, sin ponerle mucha atención, activó su celular del cual se había olvidado por completo y apenas terminando su protocolo de inicio, comenzó el blipeo que indicaba todas las notificaciones de f*******:, w******p, i********: y correos electrónicos que lo ralentizaban unos minutos al iniciar y mientras decidió asearse, preparándose para todo menos para salir, ya que sentía satisfechas por completo todas sus necesidades, y aunque tuvo la idea de ir al parque cercano simplemente a ver la vida pasar como acostumbran hacer los escritores, recordó que le había prometido a Lolis no hacerlo, y para matar el tiempo mientras agarraba sueño abrió su f*******:, pero tan solo alcanzó a ver la hora que indicaba la 23:30 horas pero igual, no durmió mucho porque apenas un par de horas después escuchó que alguien tocaba a su puerta insistentemente.
- ¿Quién? –Preguntó sin abrirla.
- ¡Buenos días! –escuchó la voz de una mujer. -Soy amiga de Lolis y me pidió de favor que le pidiera su número de teléfono y su nombre.
Al escuchar el nombre de la chica del parque, confiado abrió la puerta y miró a una mujer muy bella vestida con un conjunto de mezclilla, que dejaba ver un vientre plano muy bien definido, que definía también sus bien formados, muslos y pechos, que si en algún momento lograban escapar de la blusita azul oscuro que los aprisionaba, correrían a esconderse en los suburbios de la larga cabellera rizada y rojiza, guardiana inamovible del rostro moreno que lo miraba, sorprendiéndolo con su belleza que también le pareció extraña, porque con zapatillas casi alcanzaba su altura, que era de más de 1 metro con 80 centímetros.
-Así que la rubiecita ni siquiera supo mi nombre. –le dice sonriente a la extraña, pero bella mujer.
-¡Ay papito lindo! Pero si con un hombre tan chulo como tú a cualquiera se le olvidaría el nombre y hasta el apellido, y también me pidió que me quedara contigo a pasar la noche para asegurarme de que no te pasara nada, y durmieras calientito.
Le dice la extraña chica poniendo una mano sobre su pecho, con la intención de acariciar su bien esculpido pectoral.
-El número de mi móvil es el 782-126-92-16 y mi nombre es Martín
Le dice sonriendo divertido mientras con suavidad le retiraba la mano, para cerrar la puerta y la chica apuntaba su número en su celular.
- ¿De verdad que no quieres que me quede a cuidarte, aunque sea un ratito papito lindo? Mira que esta ciudad es muy peligrosa.
-Te lo agradezco, pero no, yo se cuidarme solo.
- ¿Martín qué?
Le pregunta la extraña chica ya resignada a no ser su guardián, antes de que cerrara la puerta.
-Martín Jáuregui.
Y volvió a recostarse tratando de recuperar el sueño, ya que aún se sentía cansado y cerró los ojos tan solo para no saber cuánto tiempo había dormido y ni siquiera si lo había hecho, cuando la suave tonada de aquel clásico en inglés, killing me softly with his song de él grupo "Fugges" suavemente lo despertó, ya que lo tenía como tono de llamada para contactos desconocidos.
- ¿Si bueno?
- ¿Eres tú papito rico?
-Si claro güerita.
Le contesta porque inmediatamente reconoció su voz en aquél acento porteño.
-Discúlpame por haberte dejado solito, amor.
-Pero ya me tenía que ir y ni el teléfono te pregunté, luego te explico por qué las cosas tienen que ser así.
-No te preocupes corazón, que ya te dije que mientras más sepa de ti, más pronto sabré cuando te vas a ir, mejor déjalo así y que todo siga siendo como una anhelada sorpresa, como cuando te conocí porque, aunque no me lo creas tú eres la chica que siempre esperé conocer en un parque de madrugada.
-Hay que bonitas palabras dices papito lindo, pero más me gusta tu voz que te hace escuchar aún más rico en el teléfono, pero mejor sigue descansando que al ratito paso a verte, ahora tengo que colgar, te amoooo.
Dice la chica hablando cada vez más bajito como temiendo que alguien la escuchara y cortó la llamada, miró la hora en su celular y marcaba las 5:35 horas de un Miércoles del cual ya no supo la fecha porque su vista cansada le ganó, y pretendiendo cerrar sus ojos por un momento, volvió a quedarse dormido hasta que una vez más la suave tonada de su celular, que le indicaba que tenía una llamada de un número desconocido lo despertó, pero solo era una promotora de una compañía telefónica, la cual finalizó sin despedirse, y busco en las opciones el número para ponerlo en modo bloqueado, y también para asignarle un tono conocido al número de Lolis, el cual no tardó mucho en decidir, ya que le vinculó la tonada de Lady in red y al checar la hora, le indicó que pasaban de las 3 de la tarde y en su situación de un hombre viejo, que se había lanzado a la aventura en busca de una nueva vida, no era buena idea la de pasarse durmiendo todo el día, en aquella isla extraña mas no desconocida y salió de la habitación pasando a checar la cuenta del hotel para pagar un día más, ya que lo que le había dejado la chica de rojo era más que suficiente, y dirigiéndose al parque lo cruzó de largo para dirigirse al área del malecón, donde una enorme estatua de más de 10 metros de alto predominaba en medio del paisaje costero de aquel malecón que 15 años antes no existía.
Era la estatua de una mujer cargando un niño en brazos como si fuera un monumento a la madre, pero no, en realidad representaba la imagen de la virgen María , que en una placa en su base, tenía escrito el nombre de: Stella Maris, un antiguo título con el que alguna vez se le llegó a reconocer.