Cojo la manija de la puerta, mi cuerpo tambalea por la cantidad de licor que he consumido. Me hago a un lado cuando salen unos cuantos de allí, tomó mi teléfono para que no se den cuenta que pensaba entrar, ellos salen hablando y riendo, ni notan mi presencia. Tomó valor y entró, allí está Dylan con uno de los otros bailarines, él me mira y le hace señas al hombre moreno guapo para que salga. Cruzó mis piernas, mientras él sale. Dylan se pone de pie y cierra la puerta, me indica que me siente, miro a mi alrededor y parece que ahora sí el miedo comenzó a aparecer en mí, al darme cuenta de la realidad, de como estoy. Voy caminando con algo de dificultad hasta una de esas sillas acolchadas, me siento y no se que decir. —Sí llegaste hasta acá, me imagino que quieres decirme algo. —Mi mente i

