Nuestra mañana fue como cualquier otra, desayunamos mientras Paul lee el periodico mientras toma su café bien oscuro, la mujer que nos ayuda con la limpieza se encarga de todo lo de la casa, mi cabeza va a explotar, aunque trato de disimular para evitar futuros cuestionamientos de su parte. Creí que hoy no recordaría mi parte impulsiva de ayer, cosa que es totalmente imposible, recuerdo absolutamente todo, es más, siento el sabor de sus labios en mi boca, los tengo tan presentes que mentiría si dijera que no quiero volver a hacerlo. —¿Qué opinas entonces mi amor? —Paul me habla fuerte, lo miro y baja lo que tiene en la mano y me observa con determinación—. Llevo hablando un buen rato, parece que no estuvieras en este lugar. —Lo siento, estaba pensando en nosotros. —De eso te estoy hab

