CAPÍTULO 3. MI ESTANCIA EN ROMA-2

1945 Palavras

Sobre las clases que con tanto interés quería asistir, podría haberse buscado un profesor particular que se las impartiese para que le hable de religión, filosofía o cualquier otro asunto que ella quisiera escuchar, sin tener que haber renunciado a su sueño, ser bailarina. Desde pequeña, no recuerdo bien cuando, si a los cuatro o cinco años, mi madre la apuntó a clases de baile, lo que la ocupaba algunas tardes, y eso que la profesora le dijo que era demasiado joven. Pero mi madre quería que fuese una gran artista y estaba convencida de que cuanto antes empezase mejor la iría, con lo que la convenció y casi obligó a admitirla a pesar de su edad. Lo que luego se confirmó en su progreso, pues le era mucho más fácil que al resto de compañeras el aprender los nuevos pasos y posturas. Ella e

Leitura gratuita para novos usuários
Digitalize para baixar o aplicativo
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Escritor
  • chap_listÍndice
  • likeADICIONAR