CAPÍTULO 3. MI ESTANCIA EN ROMA-3

2966 Palavras

Pero ella parecía no estar interesada en ninguno de los dos, a pesar de nuestros esfuerzos en las materias de educación física, tanto en carreras como en rugby. Hasta que un día me enteré, escuchándola hablar con una amiga, que le gustaba un chico del grupo de ajedrez. ¿Ajedrez?, ¡qué era eso!, ni siquiera sabía que existiese un grupo extraescolar donde se enseñase., pero eso no iba a hacerme decaer en mi empeño de conseguir lo que quería. Por lo menos si asistía a esas sesiones, por muy aburridas que fueran podría tener alguna posibilidad porque lo que es ahora, ni siquiera me miraba en el rugby. Dicho y hecho, le pedí a mi padre que me enseñase a jugar al ajedrez, pero él me dijo que no tenía tiempo para darme clases y menos sobre algo que no me iba a servir para nada en el futuro. Lu

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