»Según narró era algo que la pasaba desde chica, y que ya sus padres habían acusado a los pocos años, pero lo más sorprendente de todo es que muchas cosas de las que decía se cumplían, sobre todo cuando se referían a sucesos que ocurrían en breve tiempo. »En una ocasión que íbamos andando, ella se paró y dijo, ―¡Cuidado con la serpiente! »Al instante todos paramos, pues es sabido que un encuentro desagradable puede conllevar hasta la muerte, pues estos animales son muy territoriales y se defienden de cualquier intruso por muy grande que sea. »Al poco de estar quietos intentando comprobar dónde estaba la serpiente y viendo que no había ninguna, proseguimos camino y no habría pasado demasiado tiempo cuando se nos presentó una de buen tamaño en mitad del sendero, sin ganas de quitarse de

