Capítulo 3. La Persuasión ―¿Fue ella la única que vistes con esas facultades? ―preguntó el pequeño interrumpiendo mis pensamientos. ―En mi vida he conocido a personas muy dotadas para lo que muchos considerarían algo imposible, capaces de predecir el futuro o ver en el interior de la persona como si fuesen transparentes, como el caso de esta niña, o de hacer cambiar de opinión a cualquiera, doblegando su voluntad, simplemente con mirarle fijamente a los ojos. »Como consejero principal he tenido que ayudar a detectar a estas personas y a darles un ultimátum sobre lo que podían o no hacer en la ciudad, ya que para ellos les resulta especialmente fácil conseguir una buena vida que no les corresponde por su preparación o por su estatus y todo ello aprovechándose de los demás, como alguno de

