Levantó los dedos ensangrentados hasta su boca, lamió el fluido carmesí y en aquel momento Kane sintió que perdía del todo el control. Su corazón empezó a latir de forma irregular, con truenos en sus oídos que cada vez se hacían más fuertes. Cayó de rodillas, golpeó el suelo con las palmas con un sonido fuerte mientras intentaba recuperar el aliento. No era posible, no podía ser. Se pudo de pie como pudo y sintió que Michael lo agarraba del brazo de manera que no tenía intención de soltar a Kane. Su primer instinto fue luchar. Michael estaba utilizando toda su fuerza para retener a Kane y volver a reducirlo en el suelo. Apretó la oreja contra el hombro de Kane y gritó por el intercomunicador. –Necesito ayuda aquí… puerta de atrás, ¡ahora! Devon y Nick se estremecieron por el volumen de

