Envy pensó en sus palabras durante un instante y entonces preguntó con curiosidad. –Tú eres su hermana, ¿con cuántas chicas se ha comportado así antes? –Tú eres la primera, y con lo cabezota que es… no va a cambiar de idea sin una lobotomía –Kat levantó su cigarro para darle una calada cuando se quedó congelada a mitad de movimiento–. ¿Qué demonios…? –exclamó mirando por encima del hombro de Envy. –Buenas noches, Kat –una voz sugerentemente peligrosa apareció a unos metros escasos. Envy se giró y tragó saliva al ver a aquel hombre detrás de ella. Su pelo largo castaño claro enmarcaba su cara haciendo ondas y le llegaba hasta casi los hombros. Llevaba un chaleco de cuero con el bronceado torso y los brazos desnudos. Vestía también unos pantalones vaqueros. Parecía algo mayor que Devon y

