El lobo n***o se precipita hacia el renegado, haciéndolo chocar contra un árbol, su cuerpo golpeando el árbol con un gran estruendo, el cuerpo del renegado deslizándose al suelo. Observo, con el corazón en la garganta, cómo el lobo n***o se agacha y sin ceremonias, muerde el cuello del renegado, torciéndolo para que con un crujido enfermizo se rompa y el cuerpo del renegado caiga, ya no con vida. El lobo n***o emite un gruñido feroz y luego gira la cabeza hacia mí, titubeando antes de acercarse a mí. Estiro temblorosa una mano y toco lentamente su pelaje. Es suave y sedoso, a pesar de la sangre que lo mancha, y siento lágrimas formarse en la comisura de mis ojos. Este lobo se lastimó salvándome. No podía creerlo y estaba en shock, deslizándome hacia el suelo mientras el lobo olfateaba mi c

