Capítulo 3
Mi primer beso
Me quedé en shock lo empujé y me refugié detrás de la mesa. El corrió y me tomó a la fuerza sentí como su asquerosa lengua se metía dentro de mi boca. Lo mordí y exclamó con un grito. Trató de golpearme pero logré empujarlo, cuando intenté correr me tropecé con mis torpes piernas y caí al suelo. Se lanzó sobre mí e intentó besarme otra vez. Grité y traté de zafarme. Sentí como mi corazón palpitaba aceleradamente
Vi que entró alguien más a la habitación era una figura alta, pero no distinguía quien era. Mi corazón se aceleró, y mis pensamientos se nublaron. Pensé en mis adentros que eran varios que se habían puesto de acuerdo para violarme. Sentí mucho pánico, mis piernas se pusieron muy débiles, pero al mismo tiempo me sobrevino una fuerza y sentí como me sobreponía ante tan grotesca situación.
Me dije a mi misma, debes luchar y no entregarte fácilmente. Tenía mis uñas y mis dientes y estaba dispuesta a luchar por mi vida. Vi con algo de esperanza cuando el sujeto que acababa de entrar por la puerta no venía en mi contra, venía a mi favor.
Se dirigió hacia Octavio lo empujó y le metió un puñetazo en la cara. Octavio, trató de defenderse pero yo le tiré un florero que estaba en una mesita. El muy desgraciado ese salió corriendo de la habitación, como el gran cobarde que era, sorprendido por la rápida acción de mi defensor.
Me miró y su mirada bastó para que yo me calmara. Me abrazó y me dijo que todo estaría bien. Era Anders, sus palabras me hicieron sentir muy bien. Vi en sus ojos rabia por Octavio por lo que trató de hacerme. También, vi en sus ojos ternura hacia mí. Me sentí protegida y segura.
Luego me guió a sentarme en el sofá y me sirvió un vaso con agua. Me lo tomé poco a poco. Me sentía un poco avergonzada por el evento. Pero era como si él me hubiese leído los pensamientos. Me tomó cálidamente de mis manos y me miró a los ojos.
Me dijo:
_ Tú no tienes por qué sentir vergüenza. Tú no tienes la culpa. Octavio es un aberrado s****l que le gusta lastimar y herir a las chicas. Para mi eres la mejor chica que he podido conocer en mi vida. Y realmente me hubiese gustado haberte conocido mucho antes.
Sentí que mi corazón dio un vuelco. Tuve que apretar los labios para no dejar salir a mi desenfrenado corazón. Sentí que mi maripositas revoloteaban en mi estómago más fuerte que nunca.
Vi su cara tan dulce, esa voz tan suave y firme pero que en ese momento lucia entrecortada y también su rostro se había puesto rojo.
Fue el mejor momento de mi vida…se inclinó y me dio un beso en mi mejilla y luego rodó hasta mis labios Sentí que me transportaba a otra dimensión. El solo olor de su playera, sentir sus labios en mi mejilla y en mis labios, fue para mí lo mejor que me había pasado en ese día. Él me sonrió y se alejó.
Me quedé allí extasiada, con mis dos manos en mis mejillas, percibía una y otra vez su suave y deliciosa fragancia. Sentí mi cara roja. Me tiré en la cama y reviví lo suave de su beso. Amé lo respetuoso y gentil que fue conmigo.
Fue tanto la emoción que me quedé dormida y soñé que estaba en un hermoso arrollo cerca de una linda cabaña campestre. Los pájaros revoloteaban cerca del riachuelo, y estaba yo cuál sirena sentada bajo la cascada.
Y venía en su hermoso caballo blanco mi amado. Me pidió que me montará con él en ese corsel y volamos por el hermoso cielo azul. Lo tenía abrazado por la cintura.
Me solté y abrí los brazos y no tuve ningún miedo a caerme. Volamos y volamos. Reíamos como dos niños felices. De repente mi sueño se estropeó cuando alguien tocó a la puerta.
Sentí miedo, no quería abrir
_¡¿Y si era otra vez Octavio?! …me quedé en silencio, hasta que volvieron a tocar. Escuché la inigualable voz de mi profesora guía.
_ Amelia soy yo, soy tu profesora guía. Me comentó que fue notificada de la situación que me acaba de pasar. Y había venido a verme.
Le conté que Octavio, vino a mi cuarto y quería abusar de mí. Pero que Anderson había intervenido e hizo que Octavio se fuera de mi habitación. Que no pasó nada grave.
Me comentó que ya se habían reunido como comité de las olimpiadas e iban a sancionar a Octavio. Que no le permitirían continuar en las olimpiadas y que esa misma noche lo enviarían de retorno a su casa por lo que te hizo.
Me sentí muy apenada y avergonzada.
Le dije:
_ No mi profe. No le hagan eso. Dejen que él participe.
Ella me recalcó:
_ No es la primera vez que te hace lo mismo. Ya nos hemos enterado de todo. Por otro lado, su conducta ha sido muy indisciplina. Le faltó el respeto a su profesor guía, también.
_Te agradezco que no te sientas culpable, tú no tienes la culpa. El merece una disciplina por su mal comportamiento.
Me dio pena por él. Pero al mismo tiempo me daba rabia que siempre tuviera que fastidiarme, hacerme sentir mal y ridiculizarme delante de los demás. Pero era cierto. Yo nunca decía nada, ni ponía la queja. Porque siempre me estaba amenazando.
_También nos enteramos que Anderson te defendió. Eso habla muy bien de ese chico. Me dijo en forma condescendiente.
Me sentí sonrojada. Y se me dibujó en mi rostro una sonrisa suave. Que mi profesora no dejó pasar desapercibida.
Me dijo:
_ No te avergüences. También me gustó mucho un compañero de clase. Y justo tenía su novia. Eso me hacía sufrir. Pero te cuento que la chica se fue del país. Y terminaron. Y bueno ahora él es mi esposo.
Exclamó, con una sonrisa pícara y cómplice:
_¡El mundo da muchas vueltas! Me recalcó
La abracé y me sentí como si fuera mi mamá. Siempre había mantenido una excelente relación con mi madre y veía en mi profesora guía también buenos gestos de afectos hacia mí, que me hacía ser empática con ella.
Sentí la necesidad de confesarle mi estado sentimental. Le conté que si era verdad. Que desde el inicio de mi bachillerato me gustaba Anders, pero sabía que tenía como novia a la chica más popular del liceo. Y además él era muy guapo para fijarse en mí que me parecía mucho a Betty la fea, pero sin frenillos. Me reí en forma jocosa y triste al mismo tiempo.
Ella me abrazó y me dijo
_ ¡Quédate tranquila mi niña. Que la hermosa mariposa surge de un feo gusano!
Reímos a carcajadas y ella se despidió con un beso en mi frente. Me sentí relajada y confiada.
Me senté frente al espejo. Y me observé minuciosamente. Detallé mi cara, vi mis orejas, mis ojos, mis cejas, mi frente y descubrí que yo no era tan fea.
Nunca había detallado mi rostro. Comencé a ver minuciosamente mi cara. Y comencé a darme cuenta de los detalles que conformaban mi rostro. Me di cuenta que mi frente no era tan grande como yo siempre creí. Tal vez mis orejas eran un poquito grande, pero no tan enorme como siempre había pensado. Mis ojos eran de un azul muy hermoso.
Mis manos eran muy delicadas y dedos largos. Mis piernas, si eran muy largas. Parecía a la muñeca Betty las piernas largas. Eran muy flacas. Aunque toda yo era muy flaca. Claro, porque siempre me la pasaba corriendo, de un lado a otro, y la comida no era mi prioridad. Mi mamá siempre me decía:
_¡comes como un pajarito!
Ah,mi cabello. Ese era otro tema . Mi cabello era rebelde .Era crespo .Tampoco me daba tiempo peinarlo, siempre usaba un moño. Y bueno para la peluquería no era necesario. Siempre me gustaba usar gorros , y mi salvador mi ¡eterno moño!
Además mi prioridad no era tener novio en mi vida. Tenía todo calculado. Iría a la universidad, obtendría mi licenciatura y luego haría mi postgrado y mi doctorado. No había espacio para el amor.
Pero no dejaba de pensar, en Anders. Yo tan fea y él se fijó en mí.
Pero su novia tan bella y perfecta en todo. Cómo podía yo atraerle en algo. Tal vez era mi imaginación. Y solo él era amable conmigo, aunque también lo era con todas. El chico que hacia mis mañanas alegres y risueños, que alegraba mis tardes y aun mis noches, porque era como si se metiera en mis sueños. Cada noche me iba a mi cama pensando en su sonrisa y en sus ojitos lindos , que me encantaban. Su mirada serena y su sonrisa picaresca , pero aun tímida que me quitaba todos mis complejos.
Yo sabia que para el yo significaba algo importante. Que me veía con ojitos de amor . Lo sabia por su sonrisa placida. Ese pensamiento me alivió un poco. Y me quedé profundamente dormida.
En la mañana muy temprano tocaron a la puerta, me sobresalté un poco, por los eventos que habían transcurridos la noche anterior. Pero luego escuché la voz de mi profesora guía, había venido para llevarme al lugar de las olimpiadas.
Allí, en el bus estaba Anders. Con su sonrisa hermosa, se rodó para que me sentara a su lado, me sentí un poco cohibida, pero igual me senté. Sentí un suave empujón de mi profesora. Me giré y vi la cara sonriente y llena de picardia de mi profesora.
Conversamos durante toda la vía. Me dijo que le gustaba mucho estar en las olimpiadas. Y más aún que yo estuviera. Nuevamente el rubor se hizo presente en mis mejillas. Le di las gracias. Y me senté más erguida.
Le pregunté por su novia me dijo que todavía estaba juntos. Noté que se incomodó, frente a mi pregunta. Se sonrojó. Y balbuceó que ella era muy dominante, y que sus familias los habían unidos desde niños. Sus padres eran muy amigos y desde pequeños los habían hecho novios. Pero que en realidad su noviazgo era más por sus padres. Sentí que respiró profundo y continuo hablando de otras cosas.
Me gustó que no hablara mal de su novia. Ya que yo sabía muchas cosas de ella, porque en el liceo había muchos rumores de su atrevido comportamiento sobre todo con otros chicos. Pero me pareció muy caballero de su parte no desprestigiar a su novia.
Olvidé el tema de su novia y me propuse disfrutar de cada momento junto él. El chico más guapo de todo mi liceo, mi héroe, el que hacia palpitar mi corazón y alegraba mis dias, el chico que no veía mis defectos...para mí era suficiente.
Comenzamos a ver los paisajes, los altos y hermosos edificios, no reíamos como tontos de todo lo que veíamos. Al momento me sentí genial y no deseaba que ese tiempo se terminara. En una de las curvas que hizo el bus me moví y caí prácticamente sobre él. Nos reímos como tontos. Al sentir el contacto de sus manos cerca de las mías era como si había electricidad que me recorría todo mi cuerpo, esa sensación me hacia sentir muy feliz, me sentía alegre , emocionada y entusiasmada.
Al llegar al lugar de las olimpiadas fue emocionante. Ver todo aquel edificio tan grande y hermoso. Todo era lindo, era amplio, en la entrada del edifico estaban dos hermosas y gigantes cascadas de agua, que permitía dar una sensación de frescura y era un agradable sonido que se escuchaba al caer el agua.
Ese momento me hizo recordar mi infancia y mi estadía en el campo. El olor de las piedras humedecidas por el agua y el sonido agradable del agua cayendo desde lo alto de la montaña.
Esa combinación de la naturaleza y de lo moderno me encantó mucho. Me enamoré de los ascensores de vidrios que nos permitían ver hacia el vacío. Sentí un poco de miedo pero sentí que Anderson me tomó de la mano en fora fire pero suave y me guiñó un ojo.