**TIFFANY** No sé qué hice. No sé qué pasó. Pero desde aquel día, Kevin no me dirige la palabra. Me esquiva como si yo fuera una amenaza, como si mi presencia le provocara urticaria. Y lo peor no es el silencio, sino el muro que se ha levantado entre nosotros. Un muro con nombre propio. Josh. Cada vez que intento acercarme, ahí está él. El jefe de los guardaespaldas. Implacable, inexpresivo, como si tuviera órdenes de mantenerme lejos. No importa si estoy en el pasillo, en la terraza o fingiendo que solo quiero un café en la sala. Josh aparece, como un centinela entrenado para detectar mi intención antes de que yo misma la formule. —Lo siento, señorita Tiffany. El Sr. Kevin no está accesible —afirma, con esa voz que resuena en la puerta, cerrándose en mi rostro. ¿No está disponible? ¿

