Favoritos

2082 Words
Santiago Noé no estaba tan cómodo ya sentado a la mesa, solo con su mamá y su papá, sus hermanos los que tienen opiniones. Santiago y su hermano estaban compartiendo una tostada, su mamá les ve a ambos divertida y les llena de besos antes de sentarse al lado de Tom. Domenic y su hermana se sientan al lado de su papá y se sirven el desayuno. —Regina es guapa —comenta Tom. —Sí, ¿vas a casarte con ella o cuáles son tus intenciones? —pregunta Gala. —No te casas con la primera que ves, Gala —se queja Tom. —Pero cuando sabes, sabes —responde su padre. —¿Cómo supiste tú? —Vi a tu mamá y dije me caso con ella. Y ella pasó de mí un montón de veces de un montón de maneras. —Demasiado pesado —se queja Laura divertida. —Un día me dijo no puedo salir contigo porque tengo un hijo. —Entonces fue a buscarme al cole y me dijo quiero casarme con tu mamá —Laura asiente y sus hijos se ríen—. Y después fue a casa y yo fingí que me caía súper bien. Esta familia la verdad me debe mis mejores actuaciones. —Me amas, no rajes. —Sí, ya después, pero me pareciste loco. —Sí, sí. —Te amo, gracias por insistir —le dice Laura y se pone en pie para ir a besuquear a su esposo pese a las protestas de sus hijos. Santiago los ve y sonríe, es impresionantemente bueno ser amado así, se ve glorioso. —¿Entonces vas a casarte con ella? —Es muy probable, Gala, llevamos un tiempo saliendo, planeamos vivir juntos, y eso quiero, me apetece una familia con Regina. —Vale, ¿qué más quiere el señor? —pregunta su hermana. —Sí, sonó transaccional. —Demasiado, pero es Santiago, no esperaban que dijera algo mono. —No juzguen al único hijo que tiene permiso de darme nietos —insiste Laura—. Eso sí, necesita dejar de fingir que no estás enamorado porque no planeo entregarte a una mujer a la que no amas con locura ni puedo permitir que dañes emocionalmente a Regina. Cuando llegué a casa, Santiago y su mamá estaban preparando unas cosas para irse a la playa. —Wow, ¿qué comes exactamente? —pregunta Linnie a mi suegra—. O sea, si yo tuviese cuatro hijos querría verme así. —¿Cómo tiene cuatro hijos? —pregunta Gretta y mi novio le enseña con las manos y su madre le regaña. —Voy a darles cuatro tips: los hijos ni se buscan, se hacen. No intentes hacerlos a tu manera, déjalos ser de la suya, pero corrígeles siempre con amor y paciencia. Tercero, ejercicio y agua todos los días y cuarto, un juguito verde y suplementos quitan años de vida. —Mamá —se queja Santiago y la llena de besos—. Eres guapa e inteligente, pero sé que te hiciste una mini lipo. —Yo también —respondí feliz—. Me saqué la grasa de la cintura, me quité la de la espalda y voy a maderoterapia tres veces por semana cuando estoy full fit. —Dicen que los hombres suelen casarse con una versión joven y guapa de su madre, la vida cacheteando a doble. —¿Has probado el que está en el centro? —Me han hablado de ellos, pero voy con Carina, es especialista en cuerpos sanos, y sacó una línea de relajación que te hace perder peso mientras descansas, solo fui una vez pero podríamos ir juntas a ver si te gusta. —Resérvanos pronto. Santiago viene a darme un beso en la mejilla y me rodea con la cintura. Le peino el cabello y le pregunto si tiene planes. —Vamos a estar bajo el sol todo el día, ¿quieres hacer algo? —Lo que tú quieras, mi amor —respondí y él se ríe—. Voy a arreglarme. —Te ayudo. —No, gracias. —Sí, que tenemos que conversar. —Qué modernos, conversar le llaman. —Santiago… de verdad… —le digo mientras sube las escaleras de tres en tres. Cuando llego al segundo piso me carga en su hombro, yo grito y él ríe, es que de verdad, es la persona más loca que he conocido. Entra a la habitación, me tira en la cama, cierra la puerta y en su conspiración activa busca de un lado al otro algo. —¿Ocupas que llame a un psiquiatra? —No, guapa, no, que mi mamá cree que no te amo tanto. —Lo sé, Gretta nos ha insultado. —Gretta, pero es lo más dulce. —Es una perra encubierta en esa talla de solo metro cincuenta y la sonrisa monísima, es un indicador de su olfato lobezno. —Santiago me ve divertido, y yo me despojo de la ropa para ir a meterme a la ducha. Santiago me pregunta quién se baña para ir al mar, y yo le respondo que soy de ese tipo de gente. Me sigue al baño y se quita la ropa. —No confundas las cosas, la gente no necesita creer que follamos como monos, sino que nos amamos como pájaros de amor —comento y él se ríe, me empuja hacia la ducha y abre el agua caliente, me besa y preocupantemente se me olvida el mundo por unos cuarenta minutos, y trato de analizar nuestra estrategia mientras me arreglo. Él me da un beso antes de salir de la habitación, mis hermanas están con Laura y Alexis haciendo una especie de degustación de cócteles, sé que eso ha sido idea de Linnie, pero los tiene comiendo de la palma de sus alcohólicas manos. —Qué vestido de baño más decente —me piropea Claudia mientras entra en sacas—. Te ves como de revista —viene a saludarme y Santiago corre a abrazarse con Nick, este le recuerda que nunca en la vida van a pasar sin celebrar el día que nacieron juntos, se abrazan y se llenan de besos y se manosean, es que de todo esto el mayor plot twist es compartir con Nicolas Thomson tantísimo. —¿Quién es tu hermano favorito? —pregunta Tom a Santiago. —Mira... esto es muy fácil, has visto los metales, todos se funden a diferente temperatura, pero combinados con la piedra correcta tienen un valor impresionante, entonces, dependiendo, si no está uno el otro y así vamos. Yo he escuchado que tú y Dom se lo pasan genial en el play, que van a tirar y jamás te preguntaría quién es tu favorito. —Arreglémoslo —dice Domenic—. ¿Quién putas es tu hermano preferido, Tom? —su madre le regaña por el lenguaje y Tom dice: —Lo de los metales y bla bla, y creo que tú la verdad, tú me molas mucho más que el traidor y la loca. —La verdad, siento que soy el favorito de todos, solo por ser honesto. —Sí... ese es justo mi puesto en mi familia, y es mágico, no sabes cómo se esfuerzan para regalarme cosas para navidad y mi cumpleaños. —Nuestro cumpleaños y yo no siento que seas la favorita general. —Soy tu favorita, y la de Gretta. ¿Tienes otra hermana? —Tal vez Gretta es mi favorita. —Gretta no es tu favorita, te regaña todo el tiempo. Santiago se sirve un cóctel y me sirve otro antes de tomarme de la cintura y llevarme a la playa, yo tomo mi silla y me acuesto espectacular a tomar el sol, él jala la silla hacia la suya, le da un sorbo a la bebida y celebra. —Bartender gratis, eh. —Le encanta el alcohol... —¿Borracha entonces? —comenta divertido y se pasa de tumbona, me da un beso suave sobre los labios, le paso la pierna por encima y Santiago sonríe mientras continúa besándome, su mano se posa sobre mi nalga y escuchamos a alguien aclararse la voz. —Regina, es un placer finalmente conocerte, he escuchado mucho de ti, y aproveché para dejarle su regalo de cumpleaños a mis nietos —comenta—. Santiago, suelta a la muchacha para que pueda ponerse en pie y así conocerla bien. —Abuelo —grita Domenic quien viene en carrera. Técnicamente no es su abuelo, pero si un hombre viniese a mi casa con regalos sin ninguna razón más que eligió ser mi abuelo, pues yo estaría contenta. Santiago y yo dejamos las bebidas en una mesita y me introduce con su abuelo, quien ya lleva a Domenic como un joyero, se dan besos y se abrazan. Domenic le pregunta por sus aventuras y el hombre se ríe. —Abuelo Hanki, no sabíamos que venías. —Ni yo, estaba sentado en mi oficina en Mainvillage y dije, mejor voy por mis nietos, y acá están. —Hanki —saluda Laura a su exsuegro, este le da un abrazo y un beso—. Mira, no sé por qué todos tienen un cóctel diferente y me encantaría ser un súper macho y pedirme un whisky, pero si hay piña colada, creo que me haría muy feliz. —Tendremos piña colada para el señor —le promete Laura y él se ríe. Ella regresa a la cocina y él envía a sus nietos a sacar sus sorpresas del auto, quedamos solos los dos. —Como adoro a esa mujer, de verdad que es... tiene un vibrón, ¿sabes? —Toma mi mano y me lleva de nuevo a la silla, se pone cómodo en la suya, se quita los zapatos y se acomoda el sombrero—. Eres fascinante, Regina, eres... impresionante de verdad, guapa, inteligente, y novia de dos de mis nietos cualquiera podría pensar que son buenísimos en la cama, pero yo sé la verdad, uno es medio obstinado y el otro medio picha floja... en fin, que no sé de qué va esto si de venganza o de quitarnos el banco, pero yo vengo a hacerte una excelente propuesta. —Le estoy escuchando. —Yo tengo un nieto favorito, por mucho... y no quiero nunca que nadie le lastime, así que te doy la dirección del banco con un contrato a diez años, y un cheque en blanco, dejas a Santiago libre y los dos felices. —Lo que pasa es que no tengo precio, se lo he dicho antes a su hijo. —Sabía que dirías eso... así que cuéntame cómo mi propuesta puede ser mejor, accionista, socia, dueña, ¿quieres un porcentaje? —Pregúnteme qué estaba haciendo el día que conocí a Santiago. —Vale, te escucho yo ahora a ti. —Había tenido una discusión enorme con George, una tras otra, fue una de esas semanas y él acabó regresando con su familia, entonces se me vino a la cabeza, que yo no era familia, yo era su mujer, un polvo, la que lo relajaba, pero no su familia. Mi papá había estado insistente en que le dejara, que cortara cualquier lazo y me habló de Santiago —Hank sonríe—. George regresó solo para marcar territorio como un perro mal castrado y Santiago estaba ahí, seguro de sí mismo, sonriendo, y al final de la noche extendió su mano hacia mí y entendí que podía seguir discutiendo con alguien para que no lo entendería o podría iniciar algo de cero con un hombre soltero, feliz, libre... —Se echaron un polvo o diez y volviste con George, perdiste a su hijo, Regina, y no te fuiste hasta que no terminó de romperte el corazón... Yo soy un fiel creyente en el amor. Y eso es lo que quiero para Santiago, Regina, me encantaría creerte que estás aquí solo por amor, pero eso es algo que no me compro. —Eso es algo que le toca evaluar a Santiago. —Te estoy ofreciendo la mano, si decides ir por libre y lastimarlo no voy a ser la mitad de bueno. —Piña colada —interrumpe Linne. —necesito que me acompañes, papá está ligando. —¿Con quién?—pregunto indignada. —La mamá de Tom, Claudia está que infarta tiene una mano en el pecho y ha cambiado de color, Santiago está bloqueando a Tom con su cuerpo para que no pille a papá, súper divertido.
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