toc, toc, toc.
Unos leves toques a la puerta me despiertan.
—No quiero molestarte... pero necesito tu ayuda Logan.
Escucho la voz de Alina al otro lado de la puerta, froto mis ojos con mis manos y después miro mi reloj.
Solo han pasado quince minutos desde que salio de esta habitación... ¿Que querrá?
— Voy...
Mi voz se escucha pastosa por lo adormilado que aún estoy, me levanto de la cama con dificultad y dando pasos pesados camino hasta la puerta y la abro...
— Dime...
La veo moverse con inquietud y gira su cara hacia el ventanal que está en el pequeño livig de la habitación.
- Disculpa... es que deje mi bolso de mano en tu auto y no sé dónde vives... y allí tengo las llaves de mi casa, mi teléfono y mis documentos...
Levanto una mano para indicarle que deje de hablar.
— Entiendo... vamos, toma asiento —señaló el mueble de cuero que decora la pequeña estancia— dejame llamar a mi chófer para que venga por mi y así te podré entregar tu bolso... ¿de acuerdo?
Alina solo asiente tímida con la cabeza como una pequeña después de hacer una travesura. Le sonrio para indicarle que no estoy molesto y ella me devuelve el gesto, pero luego nos quedamos mirandonos en silencio.
— Ehh... ¿no ibas a llamar a tu chófer?
pregunta Alina haciendome sentir un poco incómodo por haberla observado por tanto tiempo sin motivo alguno.
— S-si... claro... ¡que tonto soy!. dejame ir por mi teléfono. Lo deje en la habitación... ya sabes, cuando tú y yo... —hago ademanes- ya sabes...
— Entiendo... —disimula una sonrisa— anda, yo me quedaré aquí.
— Bien... —trato de sonar serio en un intento por disimular mi estado nervioso.
Calmate Logan, solo es una chica más... bastante parecida a Claire, seguro que por eso me pongo tan nervioso. Pero no es ella, no es mi Claire así que respira y controlate como siempre lo haces.
Me digo a mi mismo mientras rebusco en la habitación moviendo sábanas, almohadas y un montón de cosas más tratando de encontrar mi teléfono. —exhalo exasperado al no encontrar el dichoso aparato y me siento en la orilla de la cama.
— ¿Logan? —me llama Alina desde el marco de la puerta— ¿ya sabes es cuanto tiempo vienen a recogerte?
—Mmm... no, es que no consigo mi teléfono, temo haberlo dejado en el auto también.
— ¡Rayos!... si quieres te puedo ayudar a buscar otra vez.
— ok... —es lo único que digo antes de levantarme.
Mis manos sudan y discretamente las deslizo por la tela de mi pantalón a la altura de mis bolsillos y es allí que me doy cuenta de lo mucho que me desestabiliza la presencia de esta chica pues he tenido mi teléfono todo el tiempo en el bolsillo derecho de mi pantalón.
—¡Lo conseguí!. —exclamó llamando su atención.
Alina voltea a verme y sonríe aliviada. — ¡Genial!... ¿dónde estaba?
— Debajo de la cama. —miento— ahora si... llamaré para que vengan por mi y traigan tu bolso. —asiente y se sienta en la cama mirando solo sus pies.