En comparación con el plato de comida que Elowen cargaba, los de nosotros eran una tontería. Ella se sentó luego de tomar un vaso con agua además de fruta y un postre. — Elowen, no quiero que te vayas a enfermar al comer tanto. No creo que todo eso te alcance. — Créeme cuando te digo que le alcanza — Pablo me habló con certeza — hay que empezar a comer porque es capaz de dejarnos a nosotros sin comida. Miré tan apresurado a Pablo que no quise arriesgarme a que tuviera razón. Al terminar miré que Elowen ya tenía el plato casi vacío mientras comía a toda prisa. — Bueno — ella tapó su boca — hay que irnos, ya estoy llena. Elowen tomó el vaso en el que le habían dado el refresco y se levantó de ahí como si nada. Me encontraba en una especie de shock cuando sentí su mano tomar la mía y jal

