Pensé de qué forma oponerme pero al final no se me ocurrió nada, Adair simplemente lanzó una sonrisita burlesca y yo hice un puchero. — Muy bien, como segunda orden te voy a pedir que me acompañes a comer. Antes de que vuelvas a protestar sin presentar una excusa válida te digo que todo se va a tratar de negocios, hay unos asuntos que resolver con las entrevistas y también con el código de vestimenta. — Muy bien — crucé mis brazos al ver que no podía hacer nada — nos vemos a mediodía. Perspectiva de Adair Me encerré en la oficina y pensé en un buen restaurante aquí en New York, le pedí a mi secretaria que hiciera una reservación en el sitio que mejor le pareciera ya que no sabía nada de eso. — Muy bien, señor Carter. La reservación se va a hacer en un restaurante que siempre está disp

