Tomé mis cosas y me fui con Adair, al bajar podía sentir las miradas de todas las personas e incluso uno que otro murmuro mientras me veían al lado del jefe. — ¿Qué te sucede? — Adair se detuvo abruptamente y choqué con él — ¿Estás bien? — Ouch — masajee mi cabeza — ¿Por qué te has detenido tan de pronto? Me duele la frente. — Lo siento, es que venías caminando como si estuvieras en otro mundo y pensé que te sentías mal. A ver déjame ver tu frente. Adair se agachó un poco y sujetó mi mentón con delicadeza, su otra mano apartó mi cabello entonces se acercó mientras sus ojos claros veían mi frente. — Solo la tienes un poco roja, cuando lleguemos al restaurante voy a pedir hielo para ponerte, ¿Qué sucede, Elowen? — ¿Eres consciente de lo que estás provocando? — bajé mi mirada — solo aum

