Terminé cansándome y le di un zape en la cabeza, solo se quejó mientras frotaba esta zona. La azafata se acercó a nosotros y fue que le explique el problema. — Disculpe, pero este no es su asiento — le habló a la persona que estaba en mi puesto — le voy a pedir que se mueva y se vaya. Sus ronquidos nuevamente llenaron nuestros oídos, la azafata se creyó todo el cuento de que esta persona estaba durmiendo y prometió ponerme en el puesto que era de ella o de él. — ¡Está fingiendo! No puedo creer que se venga a creer ese cuento chino que está persona duerme mientras ronca como si fuera un cerdo. En este momento le voy a demostrar que solo finge. Me enfadé y metí mi mano debajo de la sábana entonces tomé el cabello del que usurpaba mi lugar. Cuando se lo jalé bien duro, salió la persona pe

