11: Más te vale que corras

1759 Words

Cassidy al verme, miró su reloj y se acercó como si fuera una hiena detrás de su presa. Yo era esa pobre gacela con una pierna quebrada. — Has venido tarde, no hay justificación así que se te va a descontar mediodía y hay de ti que vayas llorando donde el jefe. — Entonces nos vemos luego de mediodía — me di la vuelta e intenté caminar, pero Cassidy me detuvo del brazo — ¡No me vuelvas a tocar! Mi mano se fue directo a su cuello y luego la estampé contra la puerta del baño y entramos, ella se notaba asustada, justo eso era lo que quería. — Escucha, Cassidy — la puse contra la pared del baño — lo que mi hermano y tú me hicieron ayer, excedió un nuevo límite. Gracias a ustedes voy a tener una maldita cicatriz durante seis meses y te juro que mi paciencia ya se está agotando. Solté a Cass

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