— Fue en parte mi culpa ya que yo permití que las cosas llegaran a este punto y es por eso que me encuentro asumiendo las responsabilidades de mis actos. Ahora hay que preparar este pollo y seguir como si nada hubiese pasado. Por suerte todo se tranquilizó y Paige pudo sentirse mejor después que me vió actuar con total naturalidad. Estaba triste pero podía sonreír, no quería que nadie se sintiera incómodo por algo de lo cual no eran culpables. — Que delicioso que huele — Adair llegó a la cocina junto con los niños — vaya que sabes cocinar, amor. Él me dió un beso delante de los demás y yo me sonroje ya que los niños estaban ahí, tanto Vanesa como Mateo no disimularon su rostro de asco y me reí. — Verán que cuando crezcan van a vivir besuqueandose con la persona que su corazón escoja.

