El recuerdo del sueño golpeo con fuerza mi cabeza, la contracción en el vientre, la humedad entre mis piernas y el calor de su mano sobre mi piel me estaba matando lentamente. — ¿Tienes hambre? —Pregunto quitando su mano y apuntando un IHOP.
—Yo si tengo mucha hambre. — Susurro la pequeña Sofia sacudiendo sus pies muy emocionada.
No sabía en qué momento dejé de respirar, pero de repente tomé una bocanada de aire que me hacía mucha falta y asentí. — Si. — Exhale lo más tranquila mientras me quitaba el cinturón.
—tío Jarek yo quiero panqueques, pizza, pollito, sopita, una hamburguesa y huevitos con frijoles. —Comencé a reír por lo poco que pedía Sofia.
Mi chico Wilson bajo del auto y tomo a su sobrina. Luego ayudo a Sofia a bajar y yo me encargue de ayudarle con Lila, quien se despertó en el momento exacto y la tome en mis brazos.
—Samy, hermosa, vamos, despierta —lo escuché decir mientras intentaba despertar a su sobrina. — Samantha, no seas floja como tu madre, ¡levántate ya!
Sofía soltó una risita traviesa, acompañada de un poco de saliva, que nos hizo sonreír a todos.
—Vamos nena, el sol ya está brillando —continuó… comenzando a hacerle cosquillas.
Samantha se removió un poco y finalmente abrió los ojos, despertando del hermoso ensoñamiento.
Se escuchaba tan tierno rogándole a la pequeña que despertara, me imagine ser madre de las tres pequeñas, me imagine ser la familia perfecta.
—Vamos, pequeña gourmet, a ver si podemos encontrar todo eso en el menú —dijo mi chico Wilson con una sonrisa mientras cerraba la puerta del auto.
Entramos al restaurante y nos acomodamos en una mesa junto a la ventana. Sofía no podía contener su emoción, mirando el menú como si fuera un mapa del tesoro.
Y entonces mi obsesión se volvía más triste, más lamentable. Justo cuando había decidido detener toda esta locura y darme la oportunidad de mirar en otra dirección, me encontraba frente a él con tres pequeñas que lo estaban sacando de sus casillas.
—¡Lila termina tu huevo y Samy deja de jugar con la comida! — Mi desayuno no fue silencioso como de costumbre, aunque no dije ni una sola palabra ya que me toco ver las suplicas de Jarek por que las pequeñas se comportaran.
Cada vez me obsesionaba más, el hecho de ver esa parte de él que no conocía me hacía querer pasar más tiempo con él. — ¿Qué tenemos aquí? —Pregunte tomando el tenedor del plato de Samantha. — ¡Mira es un avión! — Lila como Samy dejaron lo que hacían para ver el tenedor. — ¡El avión se cae, abre la boca antes que termine en el plato! — Haciendo el sonido de un helicóptero lleve el tenedor a la boca de Samy quien me la recibió muy emocionada. — ¡Muy bien! Ahora es tu turno. — Tome el tenedor de Lila y repetí para que haci las pequeñas permitieran que Jarek terminara su desayuno.
—Ese es un helicóptero. — Menciono Sofia con la boca llena.
—Si lo sé, pero ellas no… tú come. — Jarek sonrió mientras clavaba su mirada en mis ojos.
La manera en que me miraba, esa forma de recorrer mi cuerpo con sus ojos me decía que el sentía lo mismo que yo sentía por él.
Tal vez me estaba ilusionando sola, tal vez esa era la manera en que miraba a las personas y yo me estaba engañando. — ¡Aquí va el gato volador! — Las tres pequeñas reían con la boca llena, quizá no fue tan buena idea mencionar el gato. Sofia era la única que no hacia alborotó, no de la misma manera que Samantha y Lila.
Por un momento creí que la mesera nos pediría que nos retiráramos, ya que Lila armo un escandaló cuando me detuve. La pequeña lanzo el plato muy molesta, observe la mirada de Jarek y creí que le gritaría, pero no fue así.
El solo se puso de pie levanto el plato y con una servilleta intento recoger el desastre en el suelo. — No se preocupe, yo me encargo. — Dijo la mujer con una escoba y una pala. — ¿Las tres son suyas? — Pregunto al limpiar la mesa. — Son muy hermosas.
Me dio una mirada y luego a las niñas, podía imaginar lo que pensaba, estaba segura de que se preguntaba que era yo de él.
—Solo Lila es de mi tío, él y la mujer bonitas nos van a cuidar mientras mis papis salen de viaje. — Hablo Sofia con una hermosa sonrisa, ella ya había terminado de comer así que movió el plato al centro.
—¡Oh, me imagino que esta pequeña es Lila! — De su delantal saco un papel y unas crayolas, se las entrego a Lila y luego se marchó.
—¿Has terminado Samy? — Salimos del lugar y volvimos a casa llegamos antes de las ocho justo como él había previsto.
De regreso a casa ya que las pequeñas se encontraban despiertas coloco una película para mantenerlas tranquilas, yo me dediqué a solo ver el paisaje y pensar en el hermoso sueño, comencé a volver a imaginar.
Podía a ver una pequeña oportunidad de que intentáramos formar una familia, quería decirle que yo quería que me besara, que deseaba ser suya y que esto no terminara con un gracias.
No quería volver a casa, deseaba quedarme con él y que se decidiera a contraminarme contra la pared.
—Fue un placer acompañarlos y verte de nuevo, Sofí. —Le dije a la pequeña mientras los acompañaba hasta la puerta. Jarek entraba las maletas y yo le ayudaba con las más pequeñas.
—¡Quiero que te quedes y juegues con nosotras! —dijo Sofí, abrazándome las piernas con tanta fuerza que casi me derriba. Si no me hubiera agarrado de Jarek, habría terminado en el suelo.
—Sofía, ten más cuidado, casi la tiras. —dijo Jarek con una sonrisa. — Ve a acompañar a Samy, que está explorando tu mochila como si fuera un tesoro pirata.
La pequeña salió corriendo mientras gritaba el nombre de su hermana, los gritos de ambas fueron lo último que escuche al alejarme de la casa.
—Gracias, Dalia. Creo que no lo hubiera logrado solo —dijo, y me gire para encontrarme con sus ojos azul cielo. — Sobre mi esposa, solo puedo decirte que no es una mala madre.
Lo observé mientras entraba a la casa y luego seguía su camino. Sentí una mezcla de emociones arremolinarse en mi interior. Por un lado, estaba la satisfacción de haber podido ayudarlo y pasar unas cuantas horas con él, pero también había una profunda tristeza al ver su lucha interna. Su gratitud era palpable, pero también lo era su dolor y confusión.