—Fue un placer conocerte, Jarek —dijo mi padre, estrechando su mano con firmeza. —El placer fue mío. — Jarek sonrió, pero sus ojos no se apartaron de los míos. Sentí una alegría al ver como mi padre se alejaba, dejándonos a solas. —Tu padre es un hombre impresionante —comentó Jarek, con su voz suave. —No puedo decir lo mismo. — Mi corazón latía con fuerza, al sentir su mirada tan penetrante. Intente no verlo a los ojos, ya que mis pensamientos a un se encontraban esparcidos y desordenados, aun había un tornado destruyendo todo, quiero decir que revolvía mis pensamientos, mis sueños, esos donde me encontraba con mi chico Wilson en el auto con su cuerpo desnudo acariciando el mío. Finalmente, me armé de valor y levanté la mirada para encontrarme con la suya. —Gracias… —comencé, pero las

