Jimin chilló demasiado emocionado cuando vio al hombre desconocido entrar a la casa con el tritón en brazos, causando que el chico mitad pez le mirara con confusión.
Mientras tanto, Taehyung se había hecho una bolita en la esquina del sofá, sintiéndose demasiado asustado.
Tal vez Jimin puso algo en mi café esta mañana ...
―Namjoonie, mira, quiero piernas como las de él ― el tritón dijo mientras movía su cola con emoción, el moreno viendo a Jimin sentado en el sofá, quien trató de cubrir sus piernas con sus manos.
Yoongi se había ido unos segundos de la sala, regresando con un gran balde de metal que estaba lleno de agua, colocándola junto al sofá individual de la sala.
El tritón fue colocado en el balde y suspiró feliz.
Jimin pudo notar las escamas que el tritón tenía en sus manos y brazos, teniendo orejas ligeramente puntiagudas, también. Luego se fijó en el chico moreno que lo había llevado, desde su punto de vista, parecía ser un humano completamente normal, no le veía algún rasgo mágico. Pero si vivía en el bosque, no podía ser un humano.
Suran se sentó en el suelo junto a Jin y los mayores hicieron lo mismo, quedando todos sentados frente a los humanos, los cuales comenzaban a ponerse nerviosos.
- ¿Puedo pedirles un deseo antes de morir? ―Taehyung les miró con terror, haciendo que los seres presentes quisieran reír, pero sería divertido el asustarles un poco.
Lo que notaban y era realmente raro, es que el humano pelinegro parecía demasiado feliz por estar ahí, como si no era un secuestro.
―No ― Namjoon habló grave, haciendo que Taehyung se apegara al sofá una vez más y sollozara.
- ¡Todo es tu culpa! ―El pelirrojo soltó varias patadas hacia Jimin, haciendo que este se quejara y atrapara los pies del otro, para que dejara de golpearle. - ¡Todo es por tu deseo infantil de ver tus mierdas mágicas! ―Jimin miró a los seres con terror, notando cómo el moreno de dudosa procedencia, fruncía el ceño.
El tritón estaba demasiado divertido por la escena, pero no podía dejar de ver las piernas de los humanos.
―Amor, mátalos y dame sus piernas ― el tritón llamó la atención del moreno a su lado, Jimin comprendiendo que era su pareja.
El tritón seguía señalando las piernas de un tembloroso y llorón Taehyung, haciendo que este chillara.
- ¡Por favor no, mis piernas son peludas y fea! ―Jimin dejó escapar una risita ante la desesperación de su mejor amigo, haciendo que este le diera otra patada y le mirara fulminante, con ojos llenos de lágrimas y miedo.
―Tus piernas son muy lindas y no tienes ni un pelo ― Jimin habló y Taehyung se levantó del sofá indignado, mirando a Jimin con ojos enormes y brazos elevados.
- ¡¿Quieres que me corten las piernas ?! ¡¿Eso quieres ?!
Yoongi soltó una carcajada y se levantó del suelo, caminando hacia el alterado pelirrojo y quedando frente a él. Debía admitir que todo le hacía mucha gracia, pero no tenían tiempo que perder.
Taehyung le miró con ojos llorosos y Yoongi tomó un poco del polvo que caía de sus alas, juntando una montañita del traslucido polvo. Cuando tuvo una buena cantidad, sopló sobre la cara del humano, haciendo que todo el polvo chocara en su rostro.
El pelirrojo estornudó ante el polvo en su nariz, no comprendiendo el por qué había hecho eso.
Pocos segundos después, el pobre pelirrojo comenzó a mirar a todos lados con una sonrisa enorme y las cejas alzadas, soltando algunas carcajadas tontas, mientras se tambaleaba ligeramente.
- ¡Madre, ya llegué! ―Gritó mientras señalaba hacia la puerta de la habitación del hada, comenzando a reír descontroladamente.
―Ups, creo que me pasé un poco ― Yoongi se mordió el labio al ver al chico tan perdido.
Jimin se levantó preocupado y tomó su amigo por la cintura, apegándolo a su pecho.
―Jiminie, el chico que me volvió gay ¡Ven aquí! ―Jimin se sonrojó ante las palabras de su amigo, notando como todos en la sala abrían los ojos, sorprendidos. ―Dame un beso, lindura.
El pelinegro detuvo con su mano el beso que su amigo dejaría en sus labios, dándole vuelta y sentándose en el sofá, quedando Taehyung apegado a su cuerpo, abrazando su brazo con fuerza.
―Entonces, me llamaron para ver a unos humanos extraños ― el moreno se quejó, tomando la mano del tritón, quien veía todo desde el balde, totalmente divertido ante la situación.
Suran se levantó y se paró frente al moreno, pasando su mano sobre su propio cabello, ante el estrés que estaba sintiendo.
―Namjoon, necesitamos tu ayuda con ellos, no pueden regresar a su cuidad sabiendo de nuestro secreto, queremos que les borres este recuerdo ― cuando la hada terminó de hablar, Jimin dejó a su amigo a un lado, levantándose y colocándose al lado de la chica.
―Por favor no nos borren la memoria ¡Este es el mejor día de mi vida! ―Jimin hizo un puchero y miró al que conocía como Namjoon, haciendo que este le mirara con una mueca confundida.
- ¿No quieres volver a tu choza? ―Preguntó el tritón.
Jimin hizo un pequeño puchero, le decían choza a su departamento.
―Sí quiero, pero no quiero que me hagan olvidar esto ― los seres se miraron entre sí, con rostros desconfiados. No estaban en condiciones para dejar un humano con los recuerdos de ese, para que pudiera contarle a todos.
Y aunque la barrera antihumanos hacía que solo los seres mágicos entraran al pueblo dentro del bosque, si un humano se encontrara con un ser mágico fuera de la barrera, fácilmente podría ser capturado o fotografiado, lo que ya había pasado en otros bosques.
- ¿Y si mejor los matamos y me quedo con sus piernas? ―Jin susurró hacia su pareja en el silencio, pero todos fueron capaces de escucharle, haciendo que al menos, las hadas y el elfo comenzaran a reír.
Sabían que SeokJin no lo decía en serio, pero al ser un tritón, podía usar esa broma de la intensidad por tener piernas para asustar a los humanos. Sus caritas rojas y asustadas les causaban demasiada gracia.
―Es broma pequeños, mi Namie ha hecho un hechizo para darme piernas, así que no quiero las suyas ― hizo un movimiento de mano y le guiñó el ojo a Jimin, haciendo que este suspirara con tranquilidad.
- ¡Puedes tener lo que quieras! ―Alzó la voz Taehyung desde el sofá, todavía bajo los efectos del polvo. ―Puedes tener esto. ―Señaló sus brazos. ―También esto es tuyo. ―Señaló su torso y piernas. ―Y esto también es tuyo. ―Señaló su entrepierna.
Todos en la sala, contando a Jimin y Taehyung, comenzaron a reír a carcajadas por la actitud del pelirrojo, quien estaba demasiado drogado por los polvos del hada como para entender algo de la situación.
A Namjoon no le hizo ni una pizca de gracia, haciendo que se acomodara en el sofá individual con los brazos cruzados, pensando en cómo se vería ese chico en el cuerpo de un puerco.
―Namjoon, deja tus pensamientos asesinos, el chico está tonto por el polvo, me pasé con la cantidad. ―Yoongi intentó calmarle, porque sabía el tipo de hechicero celoso que era.
Yoongi podía hacer que el polvo que se almacenaba en sus alas, cumpliera diferentes funciones. Podía llegar a calmar los sentimientos acumulados de los seres; animales, humanos y hasta plantas. También podía dormirlos con una pequeña dosis o simplemente atontarlos, como había pasado con Taehyung.
―Les prometo que no diremos nada, pero no nos borren la memoria ― Jimin retomó el tema al notar a los seres distraídos, de verdad no quería olvidar aquello. ―Siempre he creído en que ustedes son reales y ahora estoy demasiado feliz.
Yoongi no sabía qué era lo que sintió cuando vio el rostro lleno de súplica del humano, era como esa ternura cuando veía a los pájaros bebés volar por primera vez, una ternura extraña.
Lo que no comprendía era por qué sentir ternura por un humano, sabía que los humanos eran seres malvados, con corazones podridos y con emociones malignas, eso le he enseñado en la escuela para hadas.
Siempre se hablaba sobre los humanos y sus malas intenciones, que a ellos no les interesa nada que no sea su bien propio, incluso haciendo cosas terribles para conseguirlo.
Pero Yoongi no miraba a esos dos humanos amenazas como latentes, relacionándolo con que aún no tenían la edad para desarrollar esa personalidad vil.
No lo sabía.
- ¿Qué edad tienen? ―Preguntó el pálido, interrumpiendo de la nada la conversación sobre si dejarlos ir o no.
Jimin le miró con duda, pero por algún motivo que desconocía, no sintió total desconfianza.
―Ambos tenemos veinte años, Taehyung es menor por algunos meses ― Yoongi abrió los ojos, asintiendo.
―Somos pequeños, pero poderosos ― dijo Taehyung a la vez que soltaba una carcajada.
Los seres presentes miraron con sorpresa a los humanos, no parecían de veinte años, sino menores. Los humanos que les han mostrado alguna vez, eran viejos y horripilantes, nada parecido a los chicos frente a ellos.
―Entonces, me estás diciendo que quieres que te dejemos volver a tu ciudad, conociendo nuestros secretos y el lugar en donde vivimos, teniendo la posibilidad de relevar nuestra ubicación ante los demás humanos y que estos nos busquen y maten ― Namjoon habló seriamente, mirando un Jimin.
El pelinegro juntó sus manos y miró hacia los lados, mirando al mayor con nervios.
- ¿Sí?
Jin soltó una carcajada por el momento tan innecesario, él veía a los chicos como personas de fiar, incluso viéndolos como futuros amigos y posibles maestros sobre el uso de las piernas.
Tomando en cuenta que los tritones son muy perceptivos con las personas, más allá de lo que se ve a primer vistazo.
―Déjenlos así, incluso pueden visitarnos de vez en cuando ¡Y ser mis amigos! ―Jin habló con mucha emoción desde el balde que le mantenía con vida, moviendo su cola y chapoteando con su gran cola.
Los tritones eran seres de emociones fuertes, si Jin los veía de fiar y quería socializar con ellos, demostraría su emoción sin pensar demasiado.
Las emociones dominaban sobre su raciocinio.
- ¡Sí!
- ¡No!
Namjoon y Jimin han gritado respuestas totalmente opuestas, Namjoon fulminando con la mirada al menor y mirando a su pareja con súplica.
―Corazón, los humanos no son de fiar y lo sabes ― Jin frunció el ceño ante las palabras de su pareja. Él entendía la preocupación, pero podía ver el aura de los humanos y no veía algo de lo que temer.
Ignoró al hechicero y llamó con la mirada al humano pelinegro, este comenzándose a acercarse al balde.
―Pero míralos, son humanos adorables y se ve que no tienen malas intenciones ― Jimin se sentó en el suelo, junto al balde y dejó que el tritón tomara su mano. ―Siento que está de más decirlo, pero debo hacerlo ― Jin habló mirando directamente a los ojos de Jimin, haciendo que este asintiera.
―Dígame hyung, lo escucho ― Jin sonrió y apretó suavemente la mano del humano entre la suya, haciendo que Jimin sintiera el peculiar tacto de esta.
Algo rasposo por las escamas, pero no tanto, al haber tersa piel debajo de estas.
―Si llegas a decir algo de nosotros, voy a buscarte y te ahogaré, haciendo que las pirañas te muerdan hasta que tu cuerpo sea una simple mancha roja en el océano, lo mismo con tu amigo ― Jin habló totalmente serio durante la amenaza, haciendo que Jimin temblara. - ¡Pero no te asustes demasiado, yo sé que no dirán nada que no deban!
Los demás vieron como Jin apretaba una de las mejillas de Jimin, haciendo que este se sonrojara.
Se sentían más ligeramente más tranquilos, porque Jin tenía la capacidad de ver las intenciones de los seres, sabía una vista si estas eran de emociones puras o malignas, lo que ayudaba mucho cuando una nueva especie quería habitar el bosque. Por lo que los humanos dejaban de ser una amenaza para ellos.
Al menos en ese momento, igualmente los mantendrían vigilados.
―Ahora, tienen que irse antes de que nos descubran, este día hay demasiadas especies por esta parte del bosque que pueden descubrirnos ― Jungkook, quien había estado callado la mayoría del tiempo, vio cómo el humano con pelo rojo dormía en el borde del sofá , a punto de caer.
Se acercó al sofá y empujó suavemente al humano, para que no corriera el riesgo de caer, sonrojándose cuando este tomó su brazo como almohada, abrazándolo fuertemente.
―Humano Jimin, haz que me suelte ― se quejó el elfo cuando Taehyung se aferró al brazo con muchísima más fuerza, frunciendo el ceño.
Jimin sonrió y caminó hacia el sofá, cubriendo los orificios nasales de su amigo y quedándose quieto por unos segundos. Taehyung se sobresaltó por la falta de oxígeno y se levantó del sofá con violencia, respirando exageradamente fuerte.
- ¡Jimin, sabes que odio que hagas eso! ―Taehyung se avergonzó por las miradas divertidas que le dirigían los seres mágicos, sintiéndose apenado al notar que había abrazado al elfo guapo.
Porque podía estar llorando del miedo, pero debería reconocer que el elfo era muy atractivo.
―Y por eso amo hacerlo, porque sé que lo odias ― Jimin comenzó a reír cuando Taehyung le daba manotazos.
―Bueno, ahora que nos llevamos bien y marcamos confidencialidad ¿Quieren ver cómo le doy clases a los pajaritos bebés? ―Suran habló sumamente emocionada, le encantaba que las personas se enternecieran junto a ella al ver a los polluelos volar, había llevado a Yoongi y ahora le acompañaba cada semana.
Namjoon seguía recio ante la idea de socializar de forma tan cercana con los humanos. Pero entendía de cierta forma, que los demás no pensaran demasiado sobre lo que eso podía generar.
Al menos, en la parte de Suran y Jin entendía que fueron así de confiados, solo esperaba que Jungkook y Yoongi le comprendieran su desconfianza.
- ¿No crees que deben volver a su casa ya? ―Suran miró con un puchero a Namjoon, queriendo compartir esa experiencia con sus nuevos amigos.
―Namjoon, no seas aburrido, mejor ven aquí y ayúdame ― Jin se quejó de su pareja y extendió sus brazos hacia él, para que le ayudara a levantarse y probaran las piernas un rato más.
Namjoon había encontrado un hechizo que le daría piernas a SeokJin cuando él quisiera, pero aún no lo había perfeccionado, por lo que estas duraban muy poco, volviendo su cola después de algunos minutos.
Llevaba un año y medio quebrándose la cabeza con ese hechizo, pero sabía que la hermosa sonrisa de Jin al tenerlas, sería la mejor recompensa que pudiera tener.
Namjoon sacó a Jin del balde, cargándolo fuera de la casa del hada.
Los humanos vieron con atención cómo Namjoon hacía un movimiento de mano y susurraba unas palabras, la cola color celeste de Jin, pasando a ser dos lindas y largas piernas en cuestión de segundos.
Solamente que estaba desnudo.
El elfo corrió por uno de los pantalones que Namjoon había hecho para Jin y le ayudaron a ponérselo.
- ¡Vamos Namie, caminemos! ―Gritó emocionado moviendo las piernas al aire, sin importarle que casi le da una patada al elfo en toda la cara.
Namjoon lo colocó en el suelo, pero al intentar mantenerse de pie, las piernas le flaquearon y tuvo que apoyarse en su pareja, ya que aún no sabía cómo usarlas correctamente.
Jimin vio con una sonrisa cómo la pareja caminaba lentamente o bueno, Namjoon intentaba que Jin no caminara como un venado recién nacido.
―Ustedes dos ¿A dónde creen que van? Ya no tienen las alas falsas ― Yoongi se acercó a Taehyung primero, quien ya se había recuperado del efecto del polvo del hada y miraba emocionado el movimiento en el bosque.
― ¿Mis alas pueden tener una flama de fuego, así toda genial? ―Yoongi le miró con el ceño fruncido y rodó los ojos.
―Te estoy poniendo alas falsas, no seas imbécil ― Taehyung rio y se encogió de hombros, conforme al ver sus alas traslucidas con un ligero color morado.
Cuando estaban listas corrió hacia donde Suran les esperaba, mirando hacia todos lados con sorpresa.
―Yo quiero mis alas amarillas ― Jimin dijo con un tono burlón, dándole órdenes a la hada que le había metido en todo ese embrollo.
― ¿Y no quiere una taza con té, madam? ―Jimin frunció el ceño y le dio un codazo a Yoongi en su estómago, haciendo que este se quejara con un bufido. ―Ya vete, están listas.
Jimin se emocionó por ver sus hermosas alas amarillas, pero en lugar de encontrarse con eso, vio unas feas alas caídas y de un tono marrón, como si fueran hojas caídas en el otoño, rotaciones y facturas.
―Fue un gusto crearle un par de alas ― Yoongi hizo una reverencia en burla y salió de la casa, dejando a Jimin con una mirada indignada, bufando y saliendo de la casa, cerrando la puerta detrás de él.
•••
Todos se dirigieron hacia el campo de los polluelos, ese día el turno era de Suran, por lo que otras hadas de viento no podría estar ahí.
Cuando los dos humanos vieron a los polluelos con sus madres en fila, sintieron ternura, pero por alguna razón se sentían algo incómodos.
―Yoongi, hazlos pequeños para que puedan ver mejor ― Suran le ordenó al hada, quien se había sentado en una de las rocas.
Bufó molesto, ese día todos se sentían con el derecho de darle órdenes.
―No eres mi jefa, hada tonta ― Suran dejó de acariciar al primer polluelo en la fila y le miró con una ceja alzada. ―Bien, pero lo haré porque me dio la gana, no porque tú me lo pediste ― Yoongi se levantó y tomó un poco de polvo de sus alas, acercándose a los menores.
Con un movimiento de mano y el polvo de hadas, los humanos se volvieron del tamaño de un hada, aproximadamente tres centímetros de largo.
Jungkook, Namjoon y Jin estaban sentados en uno de los troncos del lugar, Jin sobre el regazo de su pareja, porque aún tenía sus piernas.
El elfo sonrió de lado y se acercó a Yoongi con una sonrisa maliciosa, teniendo una idea para asustar a los pequeños humanos en el suelo.
―Hyung ¿Y si les damos un sustito a los humanos? ―Yoongi le miró atento al escuchar que su menor tenía un plan malvado, completamente interesado.
―Dime lo que tienes en mente ― Jungkook le susurró el plan y Yoongi rio bajito, asintiendo ante la idea.
Hicieron como si hablaran de un tema interesante y ambos comenzaron a caminar en la dirección de los humanos, sabían que ellos estaban ahí, pero era parte del plan.
Jimin se asustó cuando vio los enormes zapatos que se acercaban hacia ellos, con el riesgo de morir aplastados.
- ¡Taehyung, muévete! ―Jimin gritó con pánico, ambos humanos corriendo con velocidad hacia el otro lado, a la vez que gritaban fuertemente.
- ¡Oigan imbéciles, estamos aquí abajo! ―Taehyung gritó con la respiración agitada, por haber corrido a esa velocidad.
La voz de los humanos era normal aún en tamaño hada, pero aún así, no pudo evitar el reírse.
- ¡Ah, corramos! ―Gritó de nuevo Jimin cuando notó que Jungkook caminaba hacia atrás, estando muy cerca de aplastarlos.
- ¡Elfo de mierda, fíjate por donde pisas! ―Suran escuchó el grito de Taehyung y ayudó al polluelo a volver al nido.
Levantó una de sus manos y encogió los dedos, haciendo que una enorme ráfaga de viento diera en el elfo y el hada, haciéndolos tambalear y caer con fuerza al suelo, Jungkook cayendo sobre Yoongi.
Jungkook se sintió sonrojar y se levantó rápidamente, ofreciéndole la mano a su hyung con las mejillas completamente coloradas.
Yoongi se levantó con el ceño fruncido y aceptó la ayuda del elfo, sacudiendo su ropa mientras veía a los humanos y la hada reírse de ellos.
- ¿Qué te pasa hada tonta? ―Suran tenía de la mano a los humanos y los tres sacaron la lengua a la vez.
La risa de Jin se escuchaba por todo el lugar, haciendo que los pequeños se rieran el doble, por la peculiar risa del tritón.
- ¡Cállense, mierda!
Pasaron una hora con los polluelos, los humanos divirtiéndose completamente y casi teniendo un infarto cuando uno de los polluelos tomó a Taehyung con su pico y lo llevó a volar una vuelta, haciendo que Jimin deseara tener su celular para grabar la cara de su amigo.
Cuando las clases han terminado, todos fueron a la casa del hada, los humanos para tomar sus pertenencias e ir a casa, ya que al día siguiente tenían que ir a la universidad.
- ¡Por favor vuelvan pronto! ―Suran les pidió con tristeza cuando los humanos iban a regresar a casa.
―O mejor no ― dijo Jungkook, siendo apoyado por Yoongi y Namjoon, pero ganándose un ceño fruncido de Jin y Suran.
―Siempre son bienvenidos estos aquí, a pesar de que idiotas se comporten así ― Jin habló y separó sus brazos del cuello de su pareja para abrazar a los humanos, haciendo que el moreno frunciera el ceño ligeramente.
―Para la otra no me droguen, es más divertido cuando no estoy en el mundo de los delfines con la reina coral ― Taehyung comentó y todos rieron, hasta los seres molestos.
Fueron nuevamente al árbol en donde todo había pasado y los humanos se cambiaron de ropa, llevándose igualmente la que estaba hecha de hojas.
Todos caminaron hacia el borde de la barrera, Yoongi mirando desde atrás cómo los humanos regresaban a casa sin sus alas falsas.
―Yo sé que les agradaron, pero su orgullo de hada, elfo y hechicero tontos, no les deja admitirlo ― Jin pellizcó una mejilla de cada uno y sonrió, siendo cargado por Namjoon hasta su hogar.
Yoongi aceptaba que no los odiaba del todo, pero no lo admitiría en voz alta.