Paul tomó asiento dejando el tema inconcluso, cuando los invitados comenzaron a llegar, sin embargo, no podía dejar de pensar en sus palabras. Lo único que podía hacer para "cerrar" aquel ciclo, es hablando con Alexander, pero, no tenía nada de qué hablar con él que no fuera sobre Tristán, y sinceramente, moría de miedo. Michelle llegó a la mesa, diez minutos después de haber abandonado el salón de eventos, fruncí mi ceño al ver su casi inexistente sonrisa, después de estar toda la noche con cara de pocos amigos. Preferí no darle importancia a la Sra. Boyer y escuché atenta el discurso de bienvenida y agradecimiento de

