Muy cerquita de mi divina tentación.

335 Words
—Pequeña. —Ese llamado suave encedio más la llama que ya me tenía prendida en fuego. Me quedé tan quieta, no era lo mismo estar frente a él, con sus ojos llamándome a poquita distancia. Al mirar sus labios se me hizo agua la boca ni hablar el de abajo. —Padrecito. —Musite temblando, mientras me acercaba en cámara lenta más a él, para comulgar. Me lami los labios cuando lo ví levantar la hostia, aunque en verdad solo lo veía a él. —El cuerpo de cristo. —dijo con su voz firme, grave, demasiado cercana. Sus dedos rozaron los míos al entregarme la hostia. Fue un contacto breve, casi inexistente… y aun así me estremeció tan fuerte que casi me parte en dos deseo. —Amén —respondí, aunque mi voz salió más baja de lo normal. Abri los labios, cerré los ojos para que lo dejara sobre mi lengua. Toque el cielo al asomo de sexi olor, cuando su largos dedos estuvieron muy cerquita de mi rostro. —Niña, ya vete. —La voz fea de una mujer fue lo que me hizo caer en tiempo y espacio. No dejé de mirarlo al girarme. Sentía sus ojos clavados en mi espalda, o tal vez era solo mi deseo inventándolo. Apreté la hostia entre los labios con cuidado, como si ese gesto tuviera un significado distinto, más íntimo, más peligroso. Regresé a mi asiento con el corazón desbocado. No entendía por que sentía esa necesidad tan fuerte. Me arrodillé, junté las manos y cerré los ojos. Fingí rezar. Fingí. Porque lo único que vi fue su boca pronunciando palabras sagradas, mientras mi mente las convertía en otras, prohibidas, dichas solo para mí. «Esto está mal», pensé. Pero no me arrepentí. Quería pecar, enterrado dentro de mi. Cuando abrí los ojos, lo busqué de nuevo. Él ya estaba continuando la misa, ajeno para todos… menos para mí. Y supe, en ese instante, que ya no había marcha atrás. El padrecito sería mío.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD