—Bueno, Lucas y Lucio... —dijo Linda, pensativa—. —Espera, no me gusta que me llames por mi nombre, muñeca —interrumpió Lucas, con una mueca de molestia. Linda lo miró, sorprendida. —Pero es tu nombre... —respondió ella con tono juguetón—. Entonces, ¿cómo quieren que les diga? Lucio no tardó en responder, sonriendo de manera traviesa. —¿Qué tal mi amor, mi vida, cariño, mi semental? Linda no pudo evitar soltar una risa fuerte, disfrutando del momento. —¡Qué gracioso, Lucas! —dijo, aún riendo. Lucio se encogió de hombros con una sonrisa satisfecha. —Pero yo estoy de acuerdo con mi hermano, muñeca —añadió, sin perder el tono burlón. Linda los miró, levantando una ceja. —Ni loca los voy a llamar de otra forma. ¡Lucas y Lucio, y ya! —dijo tajante. Ambos gemelos se miraron entre ell

