LINDA La chispa en los ojos de Lucio cambia. Algo en él se endurece, su mandíbula se tensa, y de repente, la diversión en mi interior se mezcla con un ligero estremecimiento. Lucas me sujeta por la muñeca, su agarre firme pero decidido. —¿Crees que todavía tienes el control? —su voz es un gruñido bajo, y siento su aliento caliente contra mi cuello. Lucio empuja mi cuerpo contra la cama con más fuerza, su agarre más posesivo que antes. —Nos subestimaste, princesa. Pero ahora vamos a enseñarte lo que significa pertenecer a nosotros. Mi corazón late con fuerza. Mi cuerpo arde, atrapado entre ellos. Quise empujarlos al límite, los provoqué para que perdieran el control… y lo han hecho. Pero esta vez, no estoy segura de que pueda volver a tomar las riendas. Lucas desliza sus manos por mi

