Despierto con el brazo de Darius rodeando mi cintura, anoche me recalcó la y con eso pueden pasar muchas cosas más. Por ejemplo que si me es infiel lo sentiré más, y cualquier cosa que pueda ocurrinos el otro lo sentirá, pero los instintos del otro serán los que no nos dejen caer. Pero sí el muere yo no podré tener otra pareja por la doble marca que tengo en el cuello. Lo mismo que pasará si yo muero. —Buenos días—saluda al confirmar que estoy despierta. —No debiste hacerlo—digo cabizbaja. —¿Qué?—me doy la vuelta para mostrarle la herida de sus dientes—. Se ve bien. —¡Vete al diablo, Darius!—gruño antes de intentar ponerme de pie. —Emily… —¡¿Por qué lo hiciste?!—estoy molesta y triste—. Se supone que sólo es una… y el que la reafirmaras… —¡Eres mía, Em!—quiero llorar y en un punto

