Al día siguiente, me dediqué a ignorar a Zach en la entrada de la escuela y para no tener problemas por su insistencia al llamarme por teléfono, dejé mi móvil en los casilleros y cuando lo revisé a la hora de almuerzo, me encontré con un par de mensajes de Zach que no me molesté en leer. Llamé a Francis para ver cómo se encontraba y su madre me dijo que estaba durmiendo pero que el doctor le había dicho que podría volver a clases en un par de días. Mercy y yo nos sentimos muy aliviadas de que no hubiera sufrido daños más graves. Perfectamente, Zach con su b********d podría haberle roto una costilla. El día pasó más rápido de lo que esperé y cuando me di cuenta, el timbre que daba término a la jornada escolar retumbó en todo el salón. Guardé mi cuaderno y mis libros con lentitud, sintiendo

