Aunque desde que Ares había vuelto a aparecer en mi vida mi actividad s****l había caído en picado, corté el beso porque no estaba lista para que pasara nada más, ni con él ni con nadie. Dejamos a Ryan en su casa, y yo lo acompañé hasta la puerta porque estaba bastante ebrio. Caden insistió en ayudarme, pero no lo dejé. Justo cuando Ryan, muy borracho, intentaba meter la llave en la cerradura, su padre salió con cara de pocos amigos. Solo cuando Ryan desapareció de nuestra vista, él me dirigió la palabra: —¿Por qué siempre que hay alcohol de por medio estás tú? —preguntó. No tenía cómo defenderme, porque era completamente cierto, así que me quedé en silencio. Como no respondí, continuó con su ataque verbal: —Estoy cien por ciento seguro de que eres alcohólica o algo parecido —dijo, ce

