**Capítulo 5 – Vistas** Otra noche más pasé revolviéndome en la cama de mi dormitorio. Leo me había explicado que el bosque suele estar bastante tranquilo los sábados por la noche. Atenas ofrece tantas otras distracciones que incluso los demás lobos suelen estar demasiado ocupados como para salir a correr. Me levanté de la cama y me dirigí a la minúscula cocinita a preparar el desayuno. La placa eléctrica ya estaba caliente y eché unas lonchas de bacon. Cuando estuvieron listas, revuelvo dos huevos y corté una pera. El sol se filtraba por las cortinas y me senté en la cama a comer el desayuno. Hoy era un buen día para aventurarme hasta el nuevo museo de la Acrópolis y ver algunos lugares. Después de lavar los platos, me duché y me preparé para el día. Me puse un vestido largo maxi que l

