**Capítulo 9 – Acosador** Después del almuerzo caminamos hacia el lado norte de la isla, donde los pinos crecían densos. Era un poco de subida y la mayoría de los bañistas de la isla venían por la arena y el agua, no por el bosque. Entramos en una zona espesa del bosque y olfateamos a nuestro alrededor. Ninguno de nosotros detectó aroma humano ni de lobo. Encontramos arbustos lo bastante grandes para quitarnos la ropa y esconderla. Nuestros lobos salieron corriendo como niños en un parque. Rocky no dejaba de dar mordiscos al lobo de Leo para provocarlo. A Rae le encantaba la sensación de la tierra fresca bajo las patas y el olor a pino en el aire mezclado con una ligera brisa marina. Me recordó a cuando vacacionamos en la costa norte de California, donde crecen los enormes pinos secuoya

