Capítulo 5 – La Horca Abrí los ojos y me di cuenta de que ya había pasado bastante después del amanecer. Intenté moverme, pero mi cuerpo protestó con un dolor intenso por la paliza que había recibido la noche anterior. Me palpitaba la cabeza mientras conseguía incorporarme hasta quedar sentada. Mi ojo izquierdo estaba hinchado y apenas podía abrirlo. Levanté una mano hacia mi rostro y sentí la sangre seca y endurecida desprenderse en pequeñas escamas. Los hombres lobo normalmente se curaban rápido, pero como yo estaba tan débil y posiblemente era humana, mi recuperación era lenta. Hoy era la ceremonia de apareamiento, así que prácticamente no tenía permitido salir del establo. Me puse de pie y sentí que mi cadera casi cedía bajo mi peso al recordar el golpe que el Alfa Jaxon me había dad

