Epílogo Siete años después —¡MAMÁ! ¡El tío Niko se comió el resto de mi moussaka! —se quejó Kyros. —El tío Niko tiene la costumbre de hacer eso. No le gusta que una moussaka perfectamente buena se desperdicie —me reí. —¿Vas a terminar la tuya o quieres que también me encargue de ella? —preguntó Niko. —Toca mi plato y podrías perder algunos dedos —gruñí mientras me metía el resto de la comida en la boca. Dimitri soltó una carcajada y me besó en un lado de la cabeza. —No te metas con la comida de una mujer embarazada, Niko. A estas alturas deberías saberlo, después de tener tres cachorros propios. Kyros era nuestro hijo mayor. Damien nació dos años después y ambos se parecían muchísimo a Dimitri. Nuestras gemelas, Alice y Anabeth, eran idénticas a mí, gracias a los fuertes genes de l

