Papá me robó la ilusión de armar el árbol de navidad contratando a una decoradora. Sólo salí un momento y cuando volví el pino ya estaba montado en la sala. Hanna no está, se fue con Marco al otro lado del continente a pasar navidad y año nuevo con su familia. Por mi parte, tengo a Aiden conmigo y es quien me mantiene alegre cuando no estoy hablando por videollamada con mi amiga. —Voy a cenar con mi familia, ellos querían que vinieras pero les expliqué que tienes visita —acomodo mi cabeza en su pecho enredando mis piernas con las suyas. —Me gustaría cenar en tu casa, ya sabes que esta gente se pone insoportable. —También quiero que vengas —pasa sus manos por mi espalda— aunque también yo podría venir. —No, a tu mamá le hace ilusión que pases tiempo con ellos, no podría quitarle eso.

