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618 Words
Suena el timbre de la cafetería y miro hacia arriba para servir a los clientes. Oh, mi vida no deja de ir de mal en peor. Puse una gran sonrisa falsa en mi cara. "Gaby, ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos", dice el hombre cuando llegó al mostrador y me reconoció. -Sí, demasiado... De la Universidad donde me engañaste, tiempos que no me gusta recordar. Iba a terminar mi frase cuando llegó una chica rubia, o mejor dicho, mi ex-mejor amiga y con un bebé de unos 2 años en brazos. Ignorándome olímpicamente, fue directamente a tomar asiento en una de las mesas cercanas y mi ex la siguió. Camino hacia la mesa donde están ubicados imaginando cómo desaparecer de aquí. La mujer después de unos momentos me reconoce y postra una gran sonrisa burlona en su rostro. Lo que me faltaba -Qué lindo que trabajes en el mismo lugar que hace años -me siento fingiendo una sonrisa- Al parecer, por muy cara que sea la universidad, no puede hacer milagros- Louis la mira para guardar silencio. Abro la boca para hablar, pero me interrumpe. -Bueno, la universidad solo es buena para personas que, si merecen su lugar allí, como Louis, ahora es director de área de una de las compañías más grandes de Inglaterra, que va, en el mundo. Les dedico mi mejor sonrisa: me importa un bledo. -Sería mejor si alguien más se ocupa de ellos Me retiré de camino al mostrador. - ¿Clientes difíciles? - Fred pregunta, salto, no esperaba verlo aquí. Fred es el dueño de la cafetería y mi mejor amigo, no pasa mucho tiempo fuera de la cocina, así que verlo afuera fue un milagro. -No tienes ni idea, te acuerdas de mi ex... -El bastardo que te engañó -No era necesario recordar eso, pero sí, él. "Oh chica, voy a cuidar de ellos", dice y va a tomar el orden de lo indecible. ... Acababa de terminar mi turno cuando los dolores volvieron a aparecer. "¿Estás bien?" Frederick preguntó, miré directamente a sus ojos grises. "Sí", respondí, aunque ambos sabíamos que no era así, "tengo que irme a casa ahora, gracias por lo que hice hace un tiempo. - para ti todo, nena- Me guiño el ojo. Sonreí y tomé mis cosas para irme. ... Cuando llegué a la puerta de mi apartamento, el mundo se derrumbó. ''Aviso de desalojo'' "", maldije. Mi vida no podría ser peor, Dios, ¿no puedes arruinar la vida de otra persona? Después de leer el aviso, entré en mi casa y al lado de donde dejé mis llaves, vi la tarjeta con el número del hombre del otro tiempo. Era una señal divina. Ahora mismo estoy indeciso si llamarlo o no, mi vida está, estoy enfermo, el trato es demasiado caro, acabo de ver a mi ex-casado con la mujer por la que cambio, aparte de que me acaba de humillar, me van a desalojar de mi apartamento, No tengo familia cercana viva, yo Bueno, llámalo - dice mi conciencia y por una vez en mi vida lo escucharé. ^Profesión^ -Hola- una voz masculina responde a través del teléfono. -Aceptado. Hay un breve silencio en el que creo que se arrepintió, pero las dudas desaparecen tan pronto como responde. -¿Quieres que nos reunamos para aclarar algunas dudas y eso? -Sí-suspiros aliviados. Miro una esquina del pequeño apartamento. -Te veré en el mismo lugar en una hora- y acaba de colgar. Esta podría ser la única manera de salvarme o hundirme más profundamente, pero a veces es necesario ser valiente, porque la vida no es para los débiles y lo digo por experiencia. Aquí está decidir o morir.
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