Luna Estaba nerviosa, mis manos sudaban y estaba segura de que quería sufrir algún ataque de pánico, colapso mental o en su defecto una muerte inminente, así de trágica me sentía. La razón, estaba a punto de casarme. No es como si casarme fuera algo malo, para nada, amaba a Ben, cada parte de él, cada pequeño detalle de aquellos ojos grises y cabello despeinado, lo amaba al punto de hacer esto, de querer unirme a él para siempre, de que fuéramos uno, peleando desde ahora hasta la eternidad, de tenerlos siempre conmigo. Pero no podía evitar estar nerviosa, no. Yo no había hecho nada, exactamente nada, toda la boda la organizo mi suegra, Molly y mi madre, ellas desde la distancia decidieron las invitaciones, los adornos de la mesa, souvenir, manteles, decoración, todo, exactamente todo
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