No he llegado ni a la mitad del camino cuando ya me toma en sus brazos, me alza en su hombro y me da una nalgada cuando intento resistirme. Saca su teléfono, le responde evidentemente a mi padre y le dice que ya pudo localizarme y que seguiremos con el plan original justo cuando abre la puerta del bentley y me tira dentro, moviéndose por entre los dos para hacer que me siente a su lado, solo en biquini. Este tío es un loco y lo tengo tan claro como que me llamo Camille Hamilton. —Joder, Dante...ya estamos otra vez —bufo cuando salimos del parking de mi casa. Ya ni siquera me resisto. —Estoy dispuesto a hacer lo que tenga que hacer para tenerte. ¿Es te vale? —Pues no, no me vale —pongo las piernas bajo mis muslos y me cruzo de brazos —. Te he abierto mi corazón y das vueltas para no s

