Enemigo Matthew se sentía libre de las cadenas que lo habían aprisionado durante años. Ya no sentía la culpa que había pesado en su alma por amar a Avril y desear estar con ella. Ahora toda esa tristeza que llevaba en su corazón se había convertido en felicidad. Y toda esa felicidad que él sentía en ese momento, Matthew sentía debersela a su asistente personal, Emily. Ella le había dalo el valor que necesitaba para volver a la casa de Avril. Al ver a otro hombre en la casa se Avril moverse como si fuera la suya y hablarle a Miriam con autoridad, Matthew creyó que había llegado demasiado tarde. Él imaginó que su oportunidad con Avril ya había pasado, pero Emily lo animo a no rendirse. A luchar por los que él amaba. Emily lo había escuchado con paciencia y cariño, a pesar de que él

