Emily estaba exhausta, su cumpleaños había sido una montaña de emociones y situaciones incomodas. Ni siquiera había podido comerse un trozo de su pastel, no había tenido un momento de tranquilidad durante toda la noche, por eso después de que se quedó sola, decidió sentarse con su gato en la cama para comer tranquilamente un trozo de su pastel. Esa noche Emily no había abierto sus regalos de cumpleaños ni tampoco la carta de Alexander, estaba tan cansada que lo único que ella deseaba era irse a dormir. Después de terminar su pastel Emily se recostó en su almohada quedándose profundamente dormida, hasta que el despertador sonó dando las siete de la mañana. Bostezando y estirándose Emily no deseaba salir de su cama, aún se sentía agotada después de su agitada noche de cumpleañ

