Tratando de resistir

2057 Words
La chica de pelo chocolate y ojos azules de hermosa sonrisa tenía a Alexander Blake sufriendo de una enfermedad que odiaba padecer. Detestaba verla sonreír, pero la llamaba a su oficina para ver en sus labios dibujarse esa dulce sonrisa. El sábado por la noche Alexander no soportaba el silencio dentro de su espaciaso departamento, las paredes parecían cerrarse como una trampa, se sentía ahogarse en ese lugar. Había entendido el televisor y lo había apagado dos veces. Intentó escuchar música pero no lograba encontrar ninguna que le gustara. Ya eran mas de las ocho de la noche y ni siquiera había probado un bocado de la cena que estaba en su mesa. Mirando a su alrededor dijo: "¡%Tengo que salir de aquí! - Tomando su teléfono, las llaves de su auto y del departamento, Alexander caminó hasta la puerta principal, luego cogió la chaqueta que colgaba del perchero cerca de la puerta y salió con una idea clavada en la cabeza. Aparcó su auto en el estacionamiento de un exclusivo bar que estaba a cuarenta minutos de su departamento, entró mirando discretamente buscando a una persona que sabía que estaría allí a esa hora, como era su costumbre. Al encontrarla caminó hasta donde estaba y fue recibido con una sonrisa y un efusivo saludo: "¡Hola, me alegra verte de nuevo!.Pensé que no nos volveríamos a ver ..! Alexander le dio un beso en la mejilla y la invitó a tomar un trago. Ella le contestó: ¡Lo siento cariño, pero vine acompañada! No nos hemos visto en meses y ni siquiera me llamaste después de nuestro delicioso encuentro..." "Una mujer como yo necesita cariño, y tú mi guapo Alexander, no volviste a solicitar mis delicias, así que me conseguí un amante, sino cariño de seguro no te dejaría dormir solo esta noche..." La mujer estaba acompañada así que Alexander se despidió de ella con un beso en la mejilla y se fue a sentar en la barra del bar. El bartender lo miró y le dijo con asombro: "¡Hola amigo, no creí que te vería por aquí de nuevo! Bienvenido Alexander, ¿te invito un trago? La casa invita..." - El dueño del bar era un viejo amigo de Alexander, se conocieron ocho años antes, cuando ese bar no era más que un antro para los amantes de una aventura pasajera o de un buen trago multicolor. Ahora era un lugar prestigioso que era muy concurrido. Alexander y él se dieron un abrazo de hermanos, y después de un par de bromas Alexander dijo: "He venido por una de tus famosas bebidas. Una de esas que te envían al más allá en un sorbo. Esta noche no quiero pensar en nada". La cara de Alexander lo decía todo. Sus gestos eran una mezcla de fastidio, dolor y confusión, eso era algo extraño en un tipo duro como él. Su amigo le dijo bromeando: "Parece que tienes una piedra en el zapato" dijo sonriendo mientras le dabs un golpecito en el hombro a Alexander. Pero Alexander Blake no llevaba una molesta piedrecita, llevaba un molesto sentimiento del que quería deshacerse. Pero no le dijo nada a su amigo, lo único que hizo fue darle las llaves de su coche y de su casa y pedirle: "Cuando esté muy borracho, haz que uno de tus gorilas me lleve a mi departamento, hoy vine a emborracharme..." Preocupado el sujeto miró fijamente a Alexander y le preguntó:"¿Qué te pasa Alex? ¿Qué tienes? Aquí hay muchas chicas guapas y sexis que te pueden ayudar a olvidar tus problemas, y ya sabes que somos amigos, hay un par de habitaciones allá arriba para mover un poco las caderas " . Haciendo un gesto gracioso con las caderas le estaba indicando a Alexander lo que podía hacer en vez de perder el conocimiento bebiendo alcohol. "¡No me apetece eso amigo! Hoy no - Le respondió Alexander - Sírveme lo más fuerte que tengas, algo que mate todo de golpe, hoy quiero beber " Alexander quería olvidar, sacar de adentro lo que estabasintiendo, odiaba sentir lo que llevaba dentro, querus ahogar con alcohol sus recuerdos y las imágenes que venían a su cabeza. Su amigo, el dueño del bar, tenía fama de combinar bebidas alcohólicas capaces de noquear a un boxeador profesional, con una sola copa, y eso era lo que quería Alexander esa noche. Él llevaba más de tres noches sin poder dormir, había tenido una pesadilla. Una muy dulce, excitante y romántica pesadilla. Así la había llamado Alexander, esa pesadilla tenía una cara y un cuerpo preciosos, que después de soñarla Alexander no había podido evitar contemplar su cuerpo sin que su pesadilla se diera cuenta. De tanto luchar contra las emociones que ella le hacía sentir, su mente había sufrido varios colapsos y varias veces se halló deseandola, algo que él se negaba a aceptar, pero se derretía cada vez que la sentía cerca. Se había puesto en modo de defensa contra ella, como si estuviera en una guerra y ella fuera el enemigo a vencer, pero cuando la contemplaba sonreír, y sus ojos se fijaban en sus caderas, Alexander se sentía el perdedor en esa batalla. Esa sensación de vulnerabilidad le tenía siempre al borde de perder los estribos y con su pesadilla tan cerca de él, Alexander sentía caminar sobre brasas ardientes y eso le ponía furioso. Su amigo del bar comprendió que Alexander no quería hablar sobre lo que le pasaba, sino olvidar en el bosque de la inconsciencia lo que lo torturaba. Así que él mismo le preparó un trago que lo haría volar al más allá del universo, solo necesitaría dos tragos multicolores. Cuando Alexander se hubo bebido las dos copas, estaba muy mareado y sintiendo que aún podía con otras dos, así que le dijo a su amigo: "¡Sírveme otra, pero esta vez que sea más fuerte!". Su amigo preocupado le dijo: "Tranquilo Alex, otra de estas y tendré que llevarte al hospital. Mejor bebete una cerveza ..." Su amigo temía la reacción que le causaría otro trago de esos en Alexander, él no solía beber tanto y menos bebidas tan fuertes. Así que le dijo:"¡Te llevaré a tu casa a descansar! Eso será lo mejor para ti" Cogiéndo por los hombros a Alexander para llevárselo este se soltó de su agarre diciendo: "¡No! Aún no me quiero ir, no quiero acostarme en esa cama donde lo soñé". Su amigo comprendió de que huía Alexander y dijo: "Ya veo. Debí imaginar que se trataba de esa mujer. ¿Todavía no has olvidado a tu ex? Deberías haber enterrado su recuerdo hace mucho" Su amigo pensaba que Alexander estaba así por haber soñado con su ex esposa, compadeciéndose de él, le dijo al oído: "Ella no vale la pena, olvídala ya, es una mala mujer". Alexander miró a su amigo y le dijo: "¡No, no, no, no! Ella es buena, ¡muy buena! Tan buena que no merece quemarme cuando la siento cerca, es tan linda, tan linda que me quema cuando la tengo cerca, pero no quiero sentir esto" Mirando a su amigo, levantó su dedo índice para decirle: "Ella es un bombón de chocolate, de esos que se deshacen en la boca, rico, ¡muy rico!. Pero yo no quiero sentir ganas de probarlo, no quiero desearla, pero después de soñar con ella, eso es lo único que tengo, ganas, ¡quiero probarla, sentirla de verdad!". Sosteniéndose del hombro de su amigo dijo: "Ayúdame amigo, dime cómo hago para sacármela de la cabeza, para sacármela de los latidos de mi corazón y de ya sabes dónde. Dime, ¿qué hago amigo? Necesito tus consejos" Alexander hablaba coherentemente, a pesar de estar tan aturdido por el alcohol. Su amigo no lograba descifrar de quién estaba hablando su amigo Alex, pero al parecer esa mujer le gustaba mucho a Alexander pero él quería ahogar esos sentimientos en su interior. Cuando estaba a punto de preguntarle a Alexander quién era la chica de la que hablaba, Alexander se quedó dormido sobre la barra. Mirándolo su amigo dijo: "Esto es lo mejor para ti Alex, te llevaré a tu departamento para que duermas en tu cama y el lunes me daré una vuelta por tu oficina, necesitas sacarte toda esa niebla de la cabeza para poder ver la luz y pensar con claridad". Con la ayuda de uno de los gigantes guardias del bar, llevó a Alexander a su casa, el guardaespaldas lo tumbó en su cama quitándole los zapatos, mientras que el dueño del bar le preparaba una bebida para la resaca, y le dejaba preparado café bien cargado y una nota escrita, que pegó en su nevera para que cuando Alexander se despertara pudiera leerla, entonces podría beberse lo que le había preparado y sentirse mejor. Como posdata, le dejó escrito que el lunes por la tarde se pasaría por su oficina. Él y su guardaespaldas, que parecía un Goliat, abandonaron el departamento de Alexander dejándolo dormido, o inconsciente, y con la conciencia de la terrible resaca que tendría que enfrentar al día siguiente. Cuando Alexander despertó, el dolor de cabeza que sentía era similar al de ser aplastado contra una pared, o al de ser arrastrado por todo un prado por una manada de búfalos salvajes. Le dolía todo el cuerpo, incluso le dolían los dientes. No pudo levantarse de la cama hasta las cinco de la tarde, para beber la bebida que le preparó su amigo del bar, y con el vómito a medio camino de su garganta, se arrastró como un gusano hasta la cama, cerrando los ojos con fuerza como si fuera una cortina de hierro. Permaneció como muerto en su cama hasta el día siguiente. Ese lunes desayunó un café amargo como su carácter y nada más. Cuando llegó a su oficina allí estaba aquella pesadilla, esperando sus órdenes con una sonrisa en la cara. Alexander la culpó interiormente de lo mal que se sentía, y con una mirada asesina le dio la orden de que nadie lo molestara y cerró suavemente la puerta. Aún le dolía un poco la cabeza. Eso sorprendió a Emily que estaba acostumbrada a los portazos intimidantes de su avinagrado jefe. A la hora del almuerzo llegó a la oficina del señor Blake un hombre muy sonriente y amable que, mientras intercambiaba unas palabras con la guapa y simpática secretaria de su amigo Alex, entró sin anunciarse. "¿Eres estúpida o qué? ¡Te dije que no quería que nadie me molestara!" Alexander se volvió con total aspereza hacía la que supuso que era su secretaria, tapándose con la mirada de su amigo. " Lo siento, creí que eras..." - Dijo Alexander tratando de disculparse con su amigo. Con una sonrisa su amigo le respondió: ¿Creíste que era esa belleza? Esa belleza me dejó pasar cuando le dije quién era. ¡Es un bello ángel! Me comentó lo que le habías ordenado, pero le aseguré que no tenía nada de qué preocuparse, que tú y yo éramos viejos amigos y que sabias que vendría". Sentándose frente a Alexander cruzó la pierna y le dijo con una sonrisa: " Ahora que ya estas sobrio Alexander, dime; ¿Quién es tu bella pesadilla? "Ya la conociste" le respondió Alexander. "Jajaja, ¿es ella? No me extraña que te derritas por esa belleza, ¡está para morirse! " Se reía su amigo, mirando la cara que hacía Alexander "¡Búrlate todo lo que quieras Jonás! No me siento muy bien, esos tragos tuyos por poco y me mandan al más allá " " Jajaja, No te preocupes Alex, con un beso de esa belleza se te quitara lo moribundo, jajaja...! "¡Eres un miserable Jonas, no sé cómo he podido abrir la boca!" se quejó Alexander con una sonrisa en los labios. Él sabía que si había alguien en quien podía confiar, ese era su amigo Jonas. "No me burlo, me compadezco de ti, con ese bombón de chocolate allá afuera yo también estaría babeando de las ganas, jajaja..." Lo que había dicho su amigo Jonas en lugar de enojar a Alexander lo hizo reír y olvidarse por unos instantes de lo mal que se sentía.
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