6. [Perdón mamá, debo mentirte]

1970 Words
—Señorita Valentina llega tarde — Esta molesta mi Licenciada de matemáticas. Hay si lo se.. —Así lo lamento mucho, es la primera vez —me rasco la nuca tratando de sonreír. —Y espero que sea la última, pasa Valentina — dijo señalando que pase. —Gracias Licenciada. Ingresé al curso, después de ese altercado, exactamente 20 minutos tarde, tomé asiento en mi pupitre verde algo viejo y rayado con bolígrafos. Como siempre comenzaron las clases. Hoy como de costumbre de esta semana me quede esperando hasta exactamente las 3pm. No lo encontré, veía por todos lados incluso solía preguntar, algunos me miraban de una forma extraña, ¿en serio estudia aquí o en verdad solo fue una alucinación mía? Bueno no lo se. Pero hay algo bueno averigüe con unos chicos si lo conocían y si, si lo conocen y también averigüe su dirección. Así que me tocará ir a su casa y entregársela pero hoy no, iré mañana. —Valentina, ¿que haces? — Elizabeth como siempre interrumpiendo mis pensamientos. —Hola Eli — le sonreí —estoy pensando. —Aaa... y ¿en que si se puede saber? — se  en la mesa del comedor donde yo estaba. —En cosas sin importancia —dije en verdad devolver una cédula no tiene importancia o ¿si?, no, al menos para mi no. —No me mientas, se en que piensas..... en David ¿no es así?—sonrió. —Yo...ooo no—mentí, como rayos supo que estaba pensando en él, debe tener algún poder. —¡Claro!, lo se por que haz estado preguntando por él, pero no importa Vale no deberías mentirme, soy tu amiga y debemos tenernos confianza—elevó sus hombros. —Lo sé pero es algo sin importancia—aseguré. —Esta bien no importa, pero la próxima debes contármelo. — Esta bien. —Hola señoritas lindas—saludó Felipe con una sonrisa resplandeciente, siempre sonreía de esa forma al observar a Eli, ya me era costumbre. —Hola guapo—Elizabeth menciono como cumplido junto a su sonrisa que demostraba que ella también se muere por él. —Hola —levante mi mano y la sacudí en el aire. Es el momento para que estos dos se unan, ¡ya me hartaron!. Siempre con esas indecisiones por ello hasta ahora no están juntos y ya deberían estarlo desde hace años. Hay un simple motivo, se que ambos se quieren, se atraen y darían el uno por el otro su propio mundo pero no se atreven a decir todo lo que sienten. Así que para eso está Valentina. —Creo que debemos hablar los tres, ¿están de acuerdo?—pregunté, si no estaban de acuerdo de igual manera iba a hablar y soltar toda la sopa. —¿De que?— ambos me miraron sorprendidos dejando sus sonrisas a un lado. —Chicos se que ya no lo pueden evitar—solté un respiro corto y continué — se puede observar en sus ojos a miles de kilómetros, cuando sonríen el uno para el otro o cuando se tratan tan bien que llegamos a pensar mal— los dos me observaron perplejos y Eli entrecierra los ojos, la conozco solo se pone así cuando está nerviosa— sus actitudes son fuera de lo común.. ¿están seguros que quieren que lo diga? —pregunté porque no me sentía tan segura de proseguir, ambos asentaron con algo de timidez, así que es el momento, si yo no lo digo ellos nunca lo harán —veo que ambos sienten una gran atracción, se quieren. —¡Noooo!, Valentina estas loca—Eli se sonrojo de inmediato poniéndose de pie en un solo movimiento. —¡Pues no!, ¡ basta!, ustedes dos se quieren—los señale—eso lo sabe todo el mundo, solo que no son capaces de aceptarlo. —No inventes Valentina, no quiero seguir oyendo esto—Elizabeth cogió su maleta sobre su hombro—es mejor que me vaya. —Espera—dijo Felipe, cogiéndole la mano, vi como suspiro con algo de dificultad —es cierto, no te quiero, siento algo más grande por ti, te amo, eso no lo puedo evitar, fue desde siempre, pero tenía miedo y lo sigo teniendo a que tu no me aceptes. Sonrió —¿H.aaa..bl..as eee..nnnse...ri..o? —tartamudeo un poco— ya no tengas miedo, claro que te aceptó, tus sentimientos son correspondidos. — ¡Oh que lindos!—aplaudí emocionada. —Señorita Elizabeth, ¿quiere ser mi novia?—Felipe cuestionó con un brillo resplandeciente en sus ojos verdizcos. —¡Claro que si!—exclamó Elizabeth y se le lanzó a Felipe quien estaba a su altura y lo beso. ¡Que romántico!, ya era hora que estos dos se den la oportunidad de quererse, creo que todo el mundo o al menos los que se aman deben darse una oportunidad para ser felices. Pero ya creo que exageran, con ese beso. — ¡Oh!, ya basta, dejen de comerse—mostré cara de asco. —Valentina ya, déjame disfrutar de mi novia—Felipe respondió, tomándole la mano. —A hora no hay un gracias Valentina, o un Valentina vales mil te estaré eternamente agradecido por juntar me con la chica que amo—lo mire levantando las cejas. —¡Claro que si te quiero mucho mi Valen!, te estaré eternamente agradecida por que me hiciste tejer un guapo novio—Respondió Eli y me dio un abrazo. —Gracias por ayudarnos—dijo Felipe y me dio un abrazo. —No hay de que chicos, para eso estamos los amigos, para ayudarnos —sonreí. —Si así es—dijo Eli —Y ya me voy Valen nos vemos mañana esta bien, te robo a mi novio—le cogió la mano a Felipe y se lo llevo. _________________________________ Hoy es jueves seguramente mi madre estará por llegar a la casa, son ya las 2 de las tarde supongo yo que ya mismo debe llegar, hoy no tuve clases ni mañana ya que es feriado . Y el feriado es la mejor época ya que no hay clases. —Hola Valentina ayuda a mamá con el equipaje—mi mamá llego. —Hola mami—respondí, cogiendo las maletas. Y dejándolas en su habitación, me dirigí donde mi mami. —Ten Valentina lo traje par ti - dijo y me entrego un paquete, lo procedí a abrir y era un libro. Para algunos no será la gran cosa, tal vez esperen ropa nueva o artículos de belleza, pero para las que nos encanta leer es lo mejor del mundo. El libro se llama : No sonrías que me enamoró. —Gracias mami—le dije y le di un abrazo. —Oye mami voy a ir a la casa de Elizabeth —mentí. Perdón mamá debo mentirte. Voy a la casa de David. Sinceramente yo no hubiera preferido mentir le a mi querida madre pero así me toca, no me quiero exponer a que haga preguntas como: *¿Quien es? ¿ A que se dedica? ¿Son novios? ¿Se van a casar ? ¿Cuantos hijos planean tener ? Etcétera. Cosa que son imposible. Y además ridículo que te hagan preguntas así. Si muy ridículo y extraño. —Esta bien Valentina, vuelves rápido—dijo sería. Le di un beso en la cabeza—claro mami bella. Cogí mi bolso y me voy rápido antes de que se arrepienta. Salí de la casa y levante mi mano para hacer parar a un taxi. Subí en el. —Buenas tardes, me podría llevar a esta dirección—dije y le entregué el papel donde estaba la dirección. —Buenas tardes, claro a hora mismo—recibió el papel. Hubiera preferido haber conducido, pero según mamá soy muy chica para conducir . Cosa que es mentira, si hay niños de 12, 13 años que conducen carros y a mi no me dejan. Empezó a conducir y me puse mis audífonos. Estaba en la canción El perdedor, luego de un buen rato llegue. —Señorita son 5 dólares con 50 centavos —mencionó el señor del taxi. Saque de mi bolso el dinero y se lo entregué. —Gracias —dije. Me dirigí hacia la casa, muy linda y grande por cierto, era rodeada por espacio verde y arboles Empecé a caminar,  toco, le entregó la cédula y me voy. Si eso es lo que haré. Toque la puerta. Abrió una niña de  6  o 7 años mas o menos,  cabello rubio, con dos trensitas a los lados, de ojos azules y  una muñeca en su brazo. Se ve adorable. Me quedó mirando —Hola —dije con una sonrisa. —Hola, soy Manu —me extendió su pequeña mano. La recibí —Soy Valentina, vengo a ver a David. — ¿Tu eres su novia?—me miró con cierta picardía en sus ojos. Me dejó pasmada ante su pregunta. —No nena no lo soy —le dije extrañada. —¿Y lo serás? —No lo se —respondí—Podrías llamar a David —dije para cambiar el tema. —A sí pasa—abrió la puerta más, pasé a una muy amplia y hermosa casa—¡David te están buscando! —gritó con su voz aguda dejándome con un poco de dolor en los oídos. — Ya voy —gritó David desde arriba. Me senté en el sofá de la sala, que confianzuda soy. —¿Qué  haces? —pregunté a Manu. —Jugando al té, ¿quieres jugar?  —preguntó. No me vendría mal un juego a los tiempos. —Si claro — le dije y me senté en la alfombra que estaba y me acerque a la mesa. —Te explico el juego, el es el señor oso Ted — me acorde de la película Ted ese oso malcriado pero muy buena la película—Ella es la señora lulú—señaló a una muñequita de trapo—tu eres la señora Valentina y yo la Señora Manu, estas de acuerdo. Moví mi cabeza de arriba hacia abajo y comenzamos con el juego. Luego de un rato de risas. Comer galletas y tomar te. Bajo por fin David, tarde,  ¿porqué es que se ha demorado tanto? Viste un pantalón azul, con una camisa negra en v. Y su cabello lo seca con una toalla, ufff está guapo. —Hola— saludé tímidamente. —Hola, ojos bonitos—respondió con una sonrisa, me gusta ese apodo.  Sonreí. — Señor David, sabe usted está interrumpiendo el té - Manu interrumpió parándose y poniendo sus manos sobre su cadera . —Discúlpeme bella señorita, no lo volveré a hacer —David alzando sus manos en señal de defensa. Que bella escena. —Manu podrías disculparnos, debo hablar con tu hermano —me paré. Creo que sería bueno explicarle el motivo por el que estoy aquí. Comenzando por una disculpa al venir a una casa sin avisar. —Mmmm siento haber venido sin avisar, pero te tenía que entregarte tu cédula, te olvidaste el día que nos encontramos en el supermercado, te estuve esperando en el colegio pero no te encontré, enserio lamento mucho a ver venido — extendí mi mano con la cédula. Su rostro fue de sorpresa—Nuevamente haz salvado una vida — impacto sus labios en mi mejilla, como acto seguido me sonrojé.  Manu chasqueó los dedos—Valentina, ¿quieres que te cuente un secreto? - Manu cuestionó. —Si—sonreí, amo los secretos. —Es uno de David, el me contó algo interesante—dijo giñando su pequeño ojo azul. Si es un secreto y de David, estoy segura que es bueno.
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