Parado directamente bajo la lluvia artificial que le brindaba la ducha, Caspian mantenía su rostro apuntando hacia el agua con sus ojos cerrados, permitiendo que esta se llevara los últimos rastros de su ciclo de calor que permanecían en su cuerpo, desde el sudor al semen seco, terminando de despejar su mente para volver a ser él mismo. Y ahora que su celo había terminado finalmente, el alfa dominante no podía evitar sentir culpa por el estado en el cual dejó a su pareja, y a su vez, sentir gran admiración por ser capaz de acompañarle a lo largo de los cinco días, sin quejarse en ni un solo momento ni reprocharle por cualquiera de sus acciones. Como por ejemplo, manosearlo mientras comía, tener sexo sobre la mesa, en el sofá, contra la pared y prácticamente en cada rincón de la casa. A p

